Nikita Bier acusa a China de inundar X con porno para silenciar protestas
Artículo basado en las declaraciones de Nikita Bier, jefe de producto de X, que señala una supuesta táctica china para manipular búsquedas con contenido pornográfico durante protestas; se contextualiza con la censura en China y se ofrecen cifras estimadas en euros.
Nikita Bier, actual Head of Product de X, la plataforma que antes se llamaba Twitter, ha hecho pública una acusación que podría reconfigurar el debate sobre el uso de redes para fines políticos.
supuestamente, la administración #china habría desplegado una táctica de 'porn-flooding' para sofocar la disidencia y enmascarar #información en tiempo real dentro de la plataforma.
Según Bier, durante periodos de inestabilidad #política o protestas contra el gobierno, habría un flujo masivo de cuentas automatizadas que inundarían los resultados de búsqueda para ciudades chinas y palabras clave políticas con contenido explícito.
supuestamente este fenómeno forzaría a los usuarios a navegar entre millones de imágenes y vídeos pornográficos, desviando la atención de noticias y de informaciones en tiempo real sobre manifestaciones.
El tema no puede separarse de un marco histórico: China ha mantenido desde hace años un fuerte control sobre el flujo de información en internet. supuestamente expertos señalan que este fenómeno representa una modernización de la censura, descrita como la Gran Muralla Digital, capaz de bloquear palabras, filtrar contenidos y manipular la visibilidad de ciertos temas.
En años recientes las plataformas globales han enfrentado presiones para censurar o modular resultados cuando se tocan temas sensibles para Beijing. Este contexto ayuda a entender por qué estas acusaciones capturan la atención de lectores y analistas, incluso cuando no se ha verificado de forma independiente.
Entre los elementos de la conversación está el uso de memes y narrativas en redes para desviar la atención. presuntamente, un meme asociado a Donald Trump, llamado 'Embrace the Penguin', ha circulado en redes y se ha interpretado por algunos analistas como un espejo de las maniobras de desinformación.
Se ha dicho que esos contenidos buscan mezclar humor con propaganda para mezclar señales y confundir a la audiencia. supuestamente estas piezas virales pueden pasar de la broma a herramientas de influencia cuando se instrumentan a escala.
Ponen de relieve el volumen de recursos que algunas entidades podrían destinar a campañas de desinformación a nivel global
Si estas prácticas fueran reales, el coste operativo para sostenerlas sería considerable. supuestamente, los cálculos de analistas sitúan el gasto en torno a 450.000 euros al mes, lo que equivaldría a unos 480.000 dólares a la tasa de cambio actual. Estas cifras, no verificadas por las empresas involucradas, ponen de relieve el volumen de recursos que algunas entidades podrían destinar a campañas de desinformación a nivel global.
Por parte de X, ninguna respuesta concluyente ha sido publicada cuando se intentó obtener comentarios. En paralelo, el historial de la #censura en China —con bloqueos, cortes y filtrados que han evolucionado durante la última década— continúa siendo un tema de debate para académicos, reguladores y la propia industria tecnológica.
Si bien no hay confirmación independiente, este episodio resalta la necesidad de mayor trazabilidad y verificación de información en una era en la que las plataformas buscan equilibrar libertad de expresión, seguridad y cumplimiento normativo.
En conclusión, la declaración de Bier añade una dimensión adicional a la conversación sobre cómo se moldea la información en plataformas globales, especialmente en contextos de tensión geopolítica.
Para los lectores, la lección podría ser simplemente la importancia de consultar varias fuentes y de comprender que no toda la información disponible está verificada, especialmente cuando proviene de figuras con visibilidad en la industria tecnológica.