Aprobación condicional de Ottawa para trasladar belugas y delfines de Marineland a acuarios en EE. UU.
Canadá concede una aprobación condicionada para exportar 34 mamíferos marinos de Marineland a acuarios estadounidenses, mientras defensores advierten sobre posibles usos comerciales y de cría.
El gobierno canadiense ha otorgado una aprobación condicionada para trasladar 34 mamíferos marinos desde Marineland, en Niagara Falls (Ontario), a #acuarios en Estados Unidos.
La ministra de Pesca y Océanos, Joanne Thompson, describió el plan como sólido, aunque advirtió que debe cumplir una serie de condiciones y controles para salvaguardar el bienestar de los animales.
Con ello, aumenta la posibilidad de que belugas y delfines abandonen las instalaciones cerradas desde 2024 en busca de nuevos hogares en el vecino país.
El plan contempla el envío de 30 belugas y cuatro delfines a instalaciones acreditadas que cumplen con altos estándares de bienestar animal, entre ellas el Shedd Aquarium de Chicago, el Georgia Aquarium de Atlanta, el Mystic Aquarium de Connecticut y un recinto de SeaWorld.
Todas estas instituciones están reconocidas por Accredited Zoos and Aquariums (AZA).
Thompson señaló dos condiciones para avanzar con la exportación. Primero, la salud de los mamíferos debe ser evaluada por veterinarios acreditados; segundo, debe presentarse un plan de transporte. Una vez que las belugas se desplacen, la acreditación de los sitios receptores exige que se disponga de apoyos de salud adecuados para cada animal. Según la autoridad, una transferencia a Estados Unidos implicaría sujetarse a las leyes de ese país y a las decisiones diarias de cuidado por parte de las instalaciones receptoras, conforme a sus capacidades y necesidades.
Activistas y defensores de los animales se muestran escépticos. Argumentan que, aunque el objetivo declarado es mejorar las condiciones, podría haber usos comerciales, incluidos espectáculos o cría, si las autorizaciones se ajustan a la ley estadounidense y a los acuerdos AZA.
Camille Labchuk, directora ejecutiva de Animal Justice, insiste en que la mejor opción sería un santuario en lugar de otro acuario, y que, si se opta por instalaciones en EE.
UU., deben imponerse condiciones estrictas que protejan a los mamíferos.
Marineland ha estado envuelto en controversias durante años
Para contexto histórico, #Marineland ha estado envuelto en controversias durante años. Más de una decena de cetáceos han muerto desde 2019, y el parque permaneció cerrado al público a finales de 2024. Además, la región ha contemplado un santuario propuesto en Wine Harbour, Nueva Escocia, cuyo costo estimado se sitúa en unos 20 millones de dólares canadienses; al cambio vigente, serían alrededor de 13,6 millones de euros, una suma que aún requiere recaudación y permisos.
Una ley federal aprobada en 2019 prohíbe mantener ballenas, delfines y marsopas para reproducción o entretenimiento. Exportar estos animales exige un permiso federal especial, que la ministra puede otorgar si se demuestra que su destino sirve a la investigación científica o si mantenerlos en cautiverio en otro lugar resulta en su mejor interés.
Un funcionario gubernamental afirmó en privado que, si las criaturas se transfieren a EE. UU., quedarán sujetas a las normativas de ese país, y que la decisión se tomó en el marco de un rescate urgente, con las instalaciones receptoras acreditadas por AZA actuando como garantes de estándares de cuidado.
El debate sobre el bienestar de los mamíferos marinos también se ve influido por la experiencia de ex entrenadores de Marineland, que apoyan la reubicación.
Kristy Burgess, quien trabajó con belugas en Marineland, afirmó que las instalaciones propuestas en #EE. UU. son impresionantes y que, a su juicio, no deberían permitirse crías. Aseguró además que el plan podría ser la mejor salida para estos animales, siempre que existan salvaguardas adecuadas.
Con todo, el caso subraya las tensiones entre protección animal, intereses económicos y la regulación internacional cuando se trata de mamíferos marinos en cautiverio.
El gobierno canadiense sostiene que, si se cumplen las condiciones, la medida podría permitir que las belugas y delfines vivan en entornos más saludables, con supervisión institucional y cumplimiento de estándares de bienestar.