Investigadores canadienses alertan que el deshielo del permafrost en Smoking Hills, N.W.T., está liberando metales tóxicos y una acidez extrema en aguas cercanas, con posibles impactos en ecosistemas árticos.
El hallazgo sugiere que el calentamiento global, al provocar el deshielo del #permafrost y el deslizamiento de tierras, está permitiendo que #metales tóxicos entren en contacto con estanques y ríos, con posibles efectos en el Ártico y en cuencas #aguas abajo.
Los investigadores realizaron visitas al sitio en 2017 y 2023 y quedaron sorprendidos por la magnitud de la acidez, la presencia de metales y la temperatura que emana de esta zona.
En los estanques alrededor de Smoking Hills, el aspecto se acercaba a una sustancia similar al aceite, el pH resultaba extremadamente bajo y el color adquiría un tono rojo-anaranjado.
Estas condiciones son mucho más severas de lo habitual en cuerpos de agua naturales.
El origen de los metales tóxicos está ligado a la pirita, un mineral de hierro que quedó enterrado bajo una capa de roca y del permafrost hace unos 85 millones de años, cuando la región estuvo sujeta a episodios volcánicos.
Al exponerse a oxígeno durante los deslizamientos, la #pirita libera calor y libera al agua importantes cantidades de metales, generando condiciones extremas de acidez.
Una observación llamativa fue la temperatura del terreno bajo la superficie. Las mediciones de campo lograron registrar temperaturas que superan con creces las habituales, y los equipos sólo pueden leer hasta 350 grados Celsius.
En zonas concretas, restos que parecen rocas fundidas apuntan a temperaturas que podrían haber superado los 1.200 grados Celsius muy cerca de la capa superficial. Este fenómeno recibe el nombre de paralava y señala que el calor puede encontrarse apenas centímetros por debajo de la superficie.
El deshielo del permafrost agrava la situación
El deshielo del permafrost agrava la situación, pues el terreno helado actúa como un aislante que ya no impide la llegada del aire y la erosión. Según la Carleton University, liderada por el profesor Elliott Skierszkan, no es un fenómeno nuevo, pero las consecuencias para la calidad del agua apenas comienzan a entenderse.
Es necesario ampliar la investigación para comprender mejor la relación entre el descongelamiento y la presencia de contaminantes geogénicos en aguas subterráneas y superficiales.
El caso de Smoking Hills podría aportar pistas para otros paisajes árticos. Las comunidades Inuvialuit que viven en la región han mantenido un conocimiento tradicional de estas formaciones, y los investigadores advierten que, a medida que los metales pasan a lo largo de la cuenca, el pH suele acercarse a su nivel natural, aunque los precipitados pueden recubrir lechos de ríos y hábitats de insectos acuáticos y de peces que desovan allí.
En Alaska y otras zonas frías del norte, se han reportado ríos que adquieren tonalidades anaranjadas debido a la presencia de metales en solución y precipitados.
Tanto Grasby como Skierszkan sostienen que se requieren más estudios para comprender completamente Smoking Hills y las implicaciones del #cambio climático para paisajes y #ecosistemas norteños.
En palabras del investigador, es la primera vez en su trayectoria que observa este tipo de fenómeno, y se insiste en la necesidad de monitoreo continuo y de modelos que permitan anticipar efectos sobre ecosistemas y recursos hídricos en el norte.
