Escáneres cerebrales móviles: avances en Canadá entre cirugías y emergencias
Tecnología Salud 11 March, 2026

Escáneres cerebrales móviles: avances en Canadá entre cirugías y emergencias

Una creciente adopción de escáneres portátiles de MRI y CT en Canadá mejora diagnósticos y intervenciones en entornos hospitalarios y rurales, con costes iniciales en euros que se sitúan en cientos de miles frente a las máquinas fijas de diagnóstico.

Las imágenes del cerebro mediante escáneres portátiles ya no pertenecen al terreno de la ciencia ficción. En Canadá, un número creciente de centros de #salud utiliza estos dispositivos para ejecutar resonancias magnéticas a mitad de una intervención quirúrgica o para diagnosticar ictus en el propio lugar de atención, incluso fuera de los hospitales; la promesa es ampliar el acceso a pruebas críticas y reducir tiempos de tratamiento.

Los equipos móviles de resonancia magnética y de tomografía computarizada funcionan con imanes de menor potencia y algoritmos de inteligencia artificial para reconstruir imágenes a partir de señales recogidas en el entorno clínico, lo que les permite acompañar a pacientes durante procedimientos o acercar la imaginería médica a comunidades alejadas.

En octubre de 2025, en un hospital de Londres, Ontario, un equipo quirúrgico liderado por un neurocirujano, el Dr. Neil Duggal, decidió introducir un escáner de resonancia magnética móvil a la mitad de una cirugía para retirar un tumor de la glándula pituitaria.

El objetivo fue ver con exactitud cuánta parte del tumor quedaba y a la vez evitar dañar arterias y nervios cercanos. La imagen mostraba restos de lesión, por lo que el equipo retomó la vía endoscópica y consiguió extraer casi el 99 por ciento del tumor benigno, mejorando las perspectivas de recuperación de la paciente.

Este caso ha sido descrito por el London Health Sciences Centre como una demostración contundente de cómo la movilidad de la tecnología puede convertirse en un factor decisivo para la seguridad del paciente y para reducir la necesidad de cirugías adicionales.

La adopción de estas herramientas en #Canadá ha ido en paralelo con la disminución de costos iniciales. Las versiones móviles de MRI y de CT requieren inversiones de varios cientos de miles de euros, frente a más de 920.000 euros en promedio para una máquina fija de diagnóstico por imágenes. Aun así, muchos hospitales señalan que la posibilidad de acercar estos escáneres a pacientes en zonas rurales y de realizar evaluaciones rápidas en el propio entorno hospitalario puede traducirse en beneficios clínicos sustanciales.

Expertos señalan que aún es temprano para medir con precisión cuánto mejora la atención de la ictus o los resultados quirúrgicos, pero coinciden en que hay un potencial significativo para acortar tiempos de tratamiento y ampliar la cobertura sanitaria.

En Alberta, por su parte, la única unidad móvil de ictus del país opera sin parar. Utiliza un escáner de CT dentro de una ambulancia para confirmar de inmediato si una persona está sufriendo un ictus, en una zona que llega a cubrir unos 250 kilómetros desde la base en Edmonton.

El equipo de #emergencias contacta con servicios de ambulancia y

El equipo de emergencias contacta con servicios de ambulancia y, cuando es necesario, transporta al paciente para un tratamiento inmediato de descomposición de coágulos.

Los médicos señalan que actuar dentro de la primera hora puede permitir que dos tercios de los pacientes se recuperen por completo; si se extiende a las cuatro horas, la cifra baja a menos de la tercera parte.

Un escaneo en el lugar ayuda a confirmar si es un ictus hemorrágico o isquémico, lo cual es crucial para no administrar medicamentos que podrían empeorar una hemorragia.

Aunque el entusiasmo es notable, las limitaciones siguen ahí. Las imágenes obtenidas con dispositivos portátiles pueden ser de menor claridad que las de equipos fijos, y requieren conectividad inalámbrica rápida, además de personal entrenado para interpretar los resultados.

Diversos estudios en otros países ya muestran mejoras en tiempo de respuesta y en la precisión del diagnóstico, pero hacen falta ensayos más amplios y continuos para configurar mejores líneas de actuación.

Históricamente, la idea de mover la tecnología de resonancia magnética hacia el entorno clínico ya lleva décadas. Las resonancias magnéticas modernas nacieron en las décadas de 1970 y 1980, y desde entonces se han desarrollado versiones portátiles para uso en quirófanos y en puestos de atención avanzada.

Su adopción en Canadá y otras naciones refleja tanto el progreso tecnológico como la demanda de ampliar el acceso a diagnósticos y tratamientos que antes requerían desplazamientos o instalaciones fijas distantes.

Con el tiempo, es probable que estas plataformas móviles convivan con las soluciones tradicionales, con mejoras en velocidad de adquisición, calidad de imagen y interoperabilidad de datos.

El objetivo sigue siendo claro: que la tecnología sirva para salvar vidas y reducir el peso de la atención en zonas con recursos limitados, sin sacrificar seguridad ni precisión.

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