Grupos de conservación advierten que la estrategia de naturaleza de Carney podría carecer de financiamiento estable

Grupos de conservación advierten que la estrategia de naturaleza de Carney podría carecer de financiamiento estable

Grupos ambientalistas en Canadá temen que la futura estrategia de protección de la naturaleza, anunciada por el primer ministro Mark Carney, no incluya financiamiento suficiente para cumplir metas de biodiversidad, mientras expira un importante fondo de conservación.

El gobierno de #Canadá se apresta a presentar en las próximas semanas una estrategia nacional para la protección de la naturaleza, una iniciativa que, según fuentes oficiales, debe complementar las políticas vigentes.

Sin embargo, grupos de #conservación advierten que la propuesta podría no traer #financiamiento nuevo suficiente para sostener las metas de #biodiversidad a largo plazo.

Se estima que miles de millones de dólares canadienses destinados a la conservación expiran al terminar marzo, y de no renovarse, Canadá podría no alcanzar sus objetivos para 2030.

Durante meses, varias agrupaciones ambientales han insistido en que las inversiones previas son susceptibles de perderse sin un marco de financiación estable para décadas, y señalan que el gobierno debe proveer asignaciones previsibles para conservar hábitats críticos, frenar la extinción de especies y promover la resiliencia de ecosistemas frente al cambio climático.

El primer ministro Mark Carney ha mostrado interés en medidas que reduzcan barreras para que la #naturaleza reciba apoyo, pero los conservacionistas advierten que estas señales no deben interpretarse como un reemplazo de fondos públicos.

Se estima que el programa de legado de naturaleza, destinado a la conservación durante cinco años, asciende a unos CAD 2.3 mil millones; al cambio actual, son aproximadamente €1.52 mil millones, por lo que los montos en euros dan una idea de la magnitud para proyectos de reserva, fauna y bosques.

El debate se agrava ante la realidad de que más de 2.000 especies en Canadá —plantas, insectos y mamíferos— están en alto riesgo de desaparición, según un informe conjunto de investigadores federales, provinciales y territoriales.

Entre ellas, algunas especies únicas de la región, como la marmota de la isla de Vancouver, figuran entre los casos más delicados.

En este contexto, la fecha de vencimiento de la llamada enhanced nature legacy program que financia estos trabajos con CAD 2.3 mil millones no debe verse como un dato menor; de no renovarse, las operaciones podrían verse afectadas.

Las asignaciones previstas para protección marina y terrestre han mostrado reducciones: los presupuestos de conservación han caído de CAD 953 millones en 2025-26 a CAD 366 millones en 2026-27

Como se ha informado, las asignaciones previstas para protección marina y terrestre han mostrado reducciones: los presupuestos de conservación han caído de CAD 953 millones en 2025-26 a CAD 366 millones en 2026-27, lo que equivale aproximadamente a €629 millones y €241.6 millones, respectivamente.

En el plano internacional, Canadá ha prometido proteger un 30% de tierras y aguas para 2030, una meta ambiciosa que depende de una combinación de políticas públicas y financiamiento estable, explicó un analista consultado para este informe.

Un ejemplo de mecanismos de financiación innovadores se ha visto en la región de la Gran Selva de Canadá, la Great Bear Rainforest, donde se ha probado un endowment que combina fondos públicos y privados y que, a lo largo de los años, ha acumulado inversiones cercanas a €267 millones.

Este tipo de esquemas, junto con bonos verdes y otras herramientas, forma parte de un conjunto de instrumentos que el gobierno ha estado explorando desde 2024 para impulsar inversiones con foco en biodiversidad.

No obstante, muchos defensores subrayan que no se debe depender exclusivamente del capital privado y que la protección de la naturaleza continúa siendo una responsabilidad pública esencial.

Históricamente, Canadá ha mantenido compromisos para la protección de áreas protegidas y ha usado fondos para reforzar su red de parques nacionales y áreas marinas.

El debate actual se sitúa en la intersección entre crecimiento económico y preservación ambiental, con una mirada puesta en cómo asegurar financiamiento sostenible a medida que el país avanza hacia metas como el 2030.

En resumen, la próxima versión de la estrategia de naturaleza podría marcar una diferencia real para la biodiversidad, siempre y cuando cuente con un plan de financiación sólido que trascienda gestionarlo con donaciones o inversiones privadas, y que, en última instancia, fortalezca la capacidad del sector público para proteger ecosistemas críticos a lo largo del tiempo.

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