Artemis II sufre un nuevo retraso y la NASA apunta a una ventana tardía en 2026
La NASA descartó de forma oficial un lanzamiento de Artemis II para el 6 de marzo tras detectar un fallo técnico durante las evaluaciones de prelanzamiento. El equipo podría ver la misión movida a finales de la primavera o principios del verano de 2026, manteniendo la seguridad de la tripulación como prioridad.
Nueva York, 22 de febrero. La #NASA descartó oficialmente, en una entrada de blog publicada el sábado, un lanzamiento para el 6 de marzo de la misión Artemis II, la primera misión tripulada hacia la vecindad lunar en más de medio siglo.
Supuestamente, la decisión se debe a la aparición de un nuevo problema técnico vinculado al cohete Space Launch System (SLS) durante las evaluaciones finales previas al vuelo con fecha del 21 de febrero.
Aunque la agencia había mostrado recientemente una prueba de combustible exitosa, los ingenieros identificaron una preocupación con un componente crítico que requiere más diagnóstico, lo que imposibilita cumplir la ventana de lanzamiento prevista.
Esta suspensión se interpreta como un golpe significativo para una misión que pretende enviar a cuatro astronautas, tres estadounidenses y un canadiense, en un viaje de 10 días alrededor de la cara lejana de la Luna.
La agencia insistió en que la seguridad de la tripulación es la prioridad absoluta y que la actual “anomalía” debe entenderse a fondo antes de que el cohete #SLS y la cápsula #Orion reciban la autorización para volar.
Este retraso se anticipa que empuje la misión hacia la primavera tardía o el verano de 2026, dependiendo de la complejidad de la reparación.
Presuntamente, el fallo técnico involucra un "glitch" en los sistemas internos del vehículo, detectado durante el análisis de datos tras la reciente simulación de prueba húmeda (wet dress rehearsal).
Aunque NASA no ha dado un detalle completo sobre la falla del componente, las fuentes cercanas señalan que podría afectar a los sistemas electrónicos o de potencia del tramo central del SLS.
La magnitud de estos sistemas implica que incluso irregularidades menores requieren un “parón” para evitar fallos catastróficos durante el ascenso.
El administrador de la NASA
El administrador de la NASA, Bill Nelson, reiteró que la agencia no despegará hasta que la nave esté al 100% lista, citando la "naturaleza implacable del #espacio profundo".
Este episodio llega en un histórico programa que, desde su concepción, ha atravesado múltiples obstáculos técnicos y demoras, incluido un tramo de filtraciones de hidrógeno y fallos de sensores durante la misión Artemis I no tripulada en 2022.
Aun así, la NASA mantiene su compromiso con la arquitectura del SLS como el vector principal para devolver a los humanos a la Luna.
El impacto de este contratiempo no se limita a Artemis II. En el marco más amplio del programa Artemis, esta misión funciona como precursor crucial de Artemis III, cuyo objetivo es alunizar por primera vez a una mujer y al próximo hombre en la superficie lunar.
Si las reparaciones pueden realizarse en la plataforma de lanzamiento, aún queda la posibilidad de una ventana en mayo; sin embargo, si el cohete debe ser desplazado de regreso al Vehicle Assembly Building (VAB), el retraso podría ser más extenso.
En lo que respecta al elemento humano, la tripulación está integrada por Reid Wiseman (comandante), Victor Glover (piloto) y los especialistas Christina Koch y Jeremy Hansen.
Los cuatro habían ingresado a un estado de cuarentena previa al intento de despegue de marzo. Tras la postpon, el equipo ha sido liberado de la estricta aislación, pero continúa en un estado de entrenamiento de alta alerta. La tripulación, que ha expresado su apoyo al enfoque cauteloso de la agencia, subrayó que están listos para volar cuando el hardware lo esté.
El cohete Space Launch System es la máquina más poderosa jamás construida por la NASA y está diseñada para transportar cargas pesadas fuera de la órbita terrestre.
Desde su nacimiento, el programa ha enfrentado numerosos retos técnicos que han obligado a replanteos y reajustes de calendario. En el pasado, la NASA ya ha mostrado que confía en la arquitectura SLS como columna vertebral de su regreso humano a la Luna. A partir de este giro en Artemis II, el calendario lunar podría sufrir ajustes adicionales, y analistas apuntan a que la próxima misión de alunizaje, Artemis III, podría tardar más de lo inicialmente previsto, acercándose a la segunda mitad de la década.
En el plano histórico, este tipo de contratiempos es recordatorio de las complejidades de la exploración espacial: cada paso hacia la Luna ha requerido superar obstáculos técnicos, gestionar riesgos y mantener a la tripulación como prioridad máxima, sin perder de vista el objetivo estratégico de retornar a la superficie lunar con mayor frecuencia y seguridad.