El plan de Red Lobster para salvarse podría implicar más cierres de locales
Tras salir de la bancarrota, Red Lobster evalúa reducir su red de restaurantes y renegociar arrendamientos, según informes de The Wall Street Journal y USA Today; la cadena ya redujo su tamaño y busca estabilizar ingresos, con financiación reciente y cambios operativos.
Red Lobster, la cadena de mariscos con presencia en Estados Unidos y otros mercados, está evaluando activamente su cartera de locales y los contratos de arrendamiento, con la posibilidad de cerrar más #restaurantes si la revisión de costos lo exige.
Según The Wall Street Journal, el equipo directivo continúa analizando cada ubicación y sus leases para decidir cuántos establecimientos deben permanecer abiertos y cuántos podrían cerrarse en los próximos meses.
El director ejecutivo Damola Adamolekun, quien asumió el puesto tras la reestructuración, señaló que hay señales alentadoras en la recuperación, aunque reconoció que la marca ha heredado un daño complejo que requiere trabajo sostenido para recuperar la confianza de clientes y proveedores.
La noticia llega tras un año de cambios agresivos en la red: durante la #bancarrota de 2024, #Red Lobster cerró aproximadamente 130 locales, mientras la empresa reconfiguraba su estructura de deuda y operaciones.
En paralelo, la compañía presentó resultados que reflejan un ajuste de costos y un esfuerzo por optimizar la cadena de suministro y el servicio en planta.
En términos monetarios, la pérdida neta reportada para 2023 alcanzó 76 millones de dólares, lo que se traduce en unos 70 millones de euros; de esa cifra, alrededor de 11 millones de dólares (aproximadamente 10 millones de euros) correspondieron al gasto asociado al controvertido programa de promo Endless Shrimp, que había contribuido a una parte significativa del margen de la cadena.
A la salida de la bancarrota en septiembre de 2024, la empresa obtuvo financiamiento por más de 60 millones de dólares para apoyar su restructuración; al convertir esa cifra, hablamos de alrededor de 55 millones de euros, algo que la firma describe como crucial para mantener la operación y financiar remodelaciones selectivas, nuevas promociones y la optimización de menús.
Fortress Investment Group lideró la operación de adquisición de la cadena, con coinversiones de otros fondos, y desde entonces la dirección ha impulsado cambios operativos de bajo costo, como ajustar la música en sala, mantener una presencia más clara de límites en las cartas y, en algunos locales, iniciar remodelaciones que buscan modernizar la experiencia sin perder la identidad de la marca.
Y que los clientes jóvenes muestran mayor interés por Red Lobster
Adamolekun afirmó que las ventas han mostrado una mejora respecto al año anterior, y que los clientes jóvenes muestran mayor interés por Red Lobster, lo que se refleja en incrementos moderados de tráfico en algunos periodos del año.
Datos de analíticas externas señalan que el tráfico en varias ubicaciones registró aumentos de dos dígitos en ciertos meses veraniegos, impulsados por nuevas promociones diarias y paquetes de gasto reducido.
Aun así, las cifras siguen siendo sensibles a las condiciones del mercado de consumo y a las tensiones en el sector de la restauración, que han afectado a cadenas de servicio completo en general.
No obstante, el futuro cercano podría seguir dependiendo de decisiones estratégicas sobre arrendamientos y del manejo de la cartera de locales. Presuntamente, si los arrendadores se muestran cooperativos y se renegocian condiciones clave, la compañía podría evitar cierres adicionales masivos; sin embargo, estudios y entrevistas con directivos señalan que la reducción de planta podría ser necesaria en varias regiones para sostener una rentabilidad razonable.
En paralelo, la empresa sigue explorando ajustes en precios y en el mix de productos para sostener ingresos, así como renegociaciones con proveedores para mitigar el impacto de variaciones en costos de pesca y suministros, que han sido un factor de presión durante la transición.
Contexto histórico: Red Lobster fue creada en 1968 y logró convertirse en una de las mayores cadenas de restaurantes de mariscos en Estados Unidos, con presencia en aproximadamente 480 locales repartidos en 44 estados.
Su trayectoria ha estado marcada por ciclos de expansión y reestructuración, especialmente pronunciados en la última mitad de la década pasada y durante la crisis generada por la pandemia, que aceleró cambios en el modelo de negocio.
La empresa mantiene una estrategia de remodelación selectiva, inversiones en experiencia del cliente y una revisión de promociones para equilibrar la demanda estacional con una oferta que permita sostener operaciones a largo plazo.
El caso de Red Lobster se vigila de cerca en un contexto en el que varias cadenas de servicio completo han visto transformaciones estructurales y necesidades de reajuste para recuperar rentabilidad en un entorno de consumo cambiante.