Zaragoza celebra a Ramón de Pignatelli y avanza en la reforestación junto al Canal Imperial con 250 olmos
La Real Academia de Ingeniería y el Ayuntamiento conmemoran a Ramón de Pignatelli en el Parque de los Incrédulos y anuncian la entrega de 250 olmos resistentes a la grafiosis para revitalizar el paisaje ribereño junto al Canal Imperial.
Esta mañana, en Zaragoza, se unieron el pasado y el futuro en un acto sencillo pero significativo. La #Real Academia de Ingeniería de España y el Ayuntamiento han homenajeado a #Ramón de Pignatelli en el Parque de los Incrédulos con la colocación de una placa conmemorativa y la entrega simbólica de un olmo.
El gesto no es casual: forma parte de un programa de la Academia dedicado a Pignatelli y al #Canal Imperial de Aragón, que se desarrolló a lo largo de dos días y que arrancó ayer por la tarde con una sesión académica titulada “El Canal Imperial: su legado en el Aragón del siglo XXI” en la #Fundación Ibercaja Patio de la Infanta, con la colaboración de Ibercaja y de la Real Sociedad Económica Aragonesa de Amigos del País.
Antes de descubrir la placa y entregar el olmo, la alcaldesa de Zaragoza, Natalia Chueca, y el presidente de la Real Academia de Ingeniería, Jaime Domínguez, rubricaron un convenio que refuerza la cooperación entre ambas instituciones.
En ese acuerdo, la Academia donará 250 olmos resistentes a la grafiosis agresiva para apoyar el proyecto “El Bosque de los Zaragozanos”. Estos árboles se plantarán en el entorno de la ciudad, y de forma especial junto al Canal Imperial, en la próxima temporada de plantaciones, que comenzará este invierno.
El Ayuntamiento ya ha cerrado otro convenio recientemente, en este caso con la Confederación Hidrográfica del Ebro, para ceder varias hectáreas junto al canal con el objetivo de ampliar y consolidar el bosque urbano planteado por la ciudad.
En la explicación de la alcaldesa, este tipo de acuerdos demuestra que #Zaragoza sabe combinar la tradición con la modernidad: ciencia, patrimonio y voluntad de cuidado del entorno urbano.
Ella afirmó que “plantear un árbol por cada zaragozano” es una meta ambiciosa pero alcanzable con la colaboración de instituciones y empresas que entienden que la ciudad gana cuando la memoria histórica se acompaña de acciones concretas para el presente y el futuro.
Va más allá de lo simbólico: es una donación que facilita la recuperación de un paisaje urbano y ribereño que ha sido parte de la identidad de Zaragoza
Desde la RAIng, Jaime Domínguez destacó que la ingeniería debe salir de su sede para tener impacto real en la gente y en la ciudad. El acto de hoy, dijo, va más allá de lo simbólico: es una donación que facilita la recuperación de un paisaje urbano y ribereño que ha sido parte de la identidad de Zaragoza.
La idea es que esos 250 olmos formen parte de un nuevo paisaje que, a la vez, rinda homenaje a Pignatelli y al Canal Imperial.
El trabajo no es casualidad histórica: en las décadas de los ochenta, España contaba con más de un millón de olmos en calles, jardines y riberas.
La grafiosis, un hongo agresivo que se propagó y causó estragos, dejó huellas profundas en el arbolado urbano. Investigaciones lideradas por el académico Luis Gil de la RAIng identificaron variantes de olmo resistentes a la enfermedad, un hallazgo clave para proyectos de reforestación urbana.
La donación de estos olmos pretende acelerar la recuperación de especies emblemáticas y devolver parte del paisaje que ha definido las riberas del Canal Imperial.
Tras este acto, la comitiva visitó el Centro de Interpretación Molino de la Casa Blanca, donde se pudieron ver las conexiones entre la historia de Pignatelli, la ingeniería hidráulica y las iniciativas actuales para preservar el entorno natural de la ciudad.
En resumen, hoy Zaragoza mostró una cara de continuidad: homenaje a una figura histórica, y un compromiso claro con la ciudad del mañana mediante una inversión en árboles y en un canal que sigue siendo eje de futuro para el transporte, el ocio y la calidad de vida de los zaragozanos.