Zaragoza suma parroquias a la red de espacios seguros para apoyar a mujeres víctimas de violencia machista

Zaragoza suma parroquias a la red de espacios seguros para apoyar a mujeres víctimas de violencia machista

El Ayuntamiento y la Diócesis apuestan por ampliar la atención a víctimas de violencia de género incorporando parroquias a la red de espacios seguros, con formación para responsables y derivación a servicios municipales.

Zaragoza da un paso práctico en la atención a las víctimas de #violencia de género al sumar a las #parroquias de la ciudad a la red de espacios seguros.

El Ayuntamiento y la Diócesis de #Zaragoza muestran su preocupación por la forma en que se atiende a estas mujeres y señalan que, junto a los recursos municipales, las parroquias pueden ser un primer punto de ayuda, detección y orientación ante situaciones de riesgo.

La idea es que estas parroquias reciban formación específica por parte del Servicio de Igualdad para saber cómo reaccionar ante señales tempranas, cómo escuchar con empatía y cómo derivar a las profesionales adecuadas.

Las primeras parroquias que se han sumado son la iglesia de Nuestra Señora de Montserrat (Ciudad Jardín), la iglesia de San Lamberto (Miralbueno), la Basílica de Santa Engracia, la iglesia San José de Pignatelli (Paseo Constitución) y la iglesia de la Sagrada Familia (Torrero-La Paz).

Con ello se fortalece la ya existente red de #espacios seguros que empezó con locales de ocio nocturno

Con ello se fortalece la ya existente red de espacios seguros que empezó con locales de ocio nocturno, bares y discotecas, y que se fue extendiendo a comisiones de fiestas, peñas, centros deportivos municipales y taxis de las cooperativas.

A partir de ahora, las parroquias se suman a esa red y sus responsables recibirán formación para una primera atención, comprender el impacto psicológico, acoger y escuchar y seguir pautas de actuación ante un riesgo.

El objetivo es derivar a los profesionales y que las víctimas conozcan todos los recursos municipales disponibles para su atención. Aun con esta iniciativa, es útil recordar que en España desde comienzos del siglo XXI se ha ido fortaleciendo la protección de las víctimas de violencia de género, y que las parroquias y otras entidades religiosas han venido desempeñando un papel social de apoyo a comunidades vulnerables.

Este convenio, por tanto, no es un proyecto aislado, sino una pieza más de una estrategia de proximidad que busca rapidez, confianza y tramitación eficaz ante cada caso.

Además, este traslado a las parroquias no es solo un gesto simbólico: se espera que se conviertan en puntos prácticos de primera acogida, que orienten sobre recursos como servicios municipales, líneas de ayuda, refugios y asesoría legal, y que acompañen a las víctimas para que reciban atención psicológica y social de forma rápida y coordinada.

Este enfoque integral busca acortar tiempos de intervención y garantizar que ninguna mujer quede desatendida, con especial atención a mujeres mayores, migrantes y otras personas en situación de vulnerabilidad.

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