Canadá reduce aranceles a vehículos eléctricos chinos y analiza impacto en ventas y red de carga

Canadá anunció la apertura de un cupo anual de 49.000 vehículos eléctricos chinos con un arancel del 6,1%, frente al 100% anterior. Expertos evalúan el posible efecto en ventas y en la infraestructura de recarga, destacando la necesidad de políticas de apoyo y la existencia de brechas para zonas remotas y viviendas colectivas.

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¿Qué podría significar esto para las ventas de EVs en #Canadá y para la capacidad de la red de recarga y la red eléctrica para absorber un incremento de unidades?

Los analistas y académicos que estudian la movilidad eléctrica señalan que, si bien un mayor surtido podría impulsar la adopción, el impacto real dependerá de factores como el costo total para el comprador y la disponibilidad de infraestructura de recarga, además de la capacidad de la red eléctrica para gestionar picos y demanda creciente.

En términos de políticas, el gobierno informó que este cupo de 49.000 vehículos anuales representa aproximadamente el 3% de las ventas automotrices nacionales en un año típico, y que coincide con niveles de ventas de años recientes.

El elemento de competencia viene acompañado de una reserva: para 2030, la mitad de ese cupo estaría destinada a coches cuyo precio de importación sea inferior a unos 32.000 euros (equivalente a unos 35.000 dólares canadienses en la tasa de cambio actual); el precio minorista podría ser superior, según las reglas que se apliquen. Aún así, no está claro si ese umbral se mantendrá de forma constante durante los próximos cuatro años.

Como contexto, el mercado canadiense ya tenía una presencia significativa de EVs, con miles de unidades vendidas cada año y modelos de firmas globales que compiten junto a los fabricantes chinos.

En 2024, Canadá reportó alrededor de 264.000 vehículos de cero emisiones vendidos, y Quebec y Columbia Británica concentraron una parte importante de esa demanda, representando aproximadamente el 71% de las ventas nacionales ese año.

Este reparto regional subraya la necesidad de políticas que faciliten la disponibilidad en otras provincias y regiones menos urbanizadas.

La #infraestructura de recarga también es un factor clave

La infraestructura de recarga también es un factor clave. Hasta el 26 de enero había 38.739 cargadores públicos repartidos en 14.445 estaciones en todo el país, según datos de Recursos Naturales de Canadá. Los expertos señalan que la red existente puede soportar un aumento moderado de uso, pero que la ocupación de los puntos de recarga podría crecer más rápido que la infraestructura, especialmente en áreas remotas o en edificios de viviendas múltiples donde la recarga en casa es menos directa.

Otra consideración importante es la red eléctrica y la gestión de la carga. Los especialistas señalan que, si se aprovecha la recarga en intervalos menos demandantes y se optimizan las operaciones de las utilities, los vehículos eléctricos pueden ayudar a lograr una mayor eficiencia en el uso de la infraestructura existente, reduciendo costos y mejorando la utilización de la red.

Sin embargo, observarán de cerca la capacidad de inversión de las utilities para ampliar la red de recarga y modernizar la red de distribución.

La discusión sobre políticas complementarias para impulsar la adopción continúa. Algunas voces reclaman medidas como estándares de disponibilidad de EV (un marco que fixe objetivos de ventas de vehículos eléctricos como porcentaje de las ventas totales) que ya existían en distintos niveles provinciales y que, según el análisis, podrían acelerar la transición.

En la práctica, la coordinación entre incentivos, codificación de requisitos de recarga en desarrollos residenciales y apoyo a la expansión de la red será determinante para que el incremento de EVs no se quede solo en buenas intenciones.

En síntesis, la decisión de abrir el mercado a más coches chinos con un arancel reducido podría dinamizar las ventas de EVs en Canadá, ampliar la oferta para los consumidores y presionar a la infraestructura de recarga para adaptarse al crecimiento.

Pero ese impulso dependerá de políticas claras, inversión en infraestructura y una planificación integrada entre gobiernos, utilities y actores del sector automotriz para asegurar que la red y la red eléctrica estén a la altura de la demanda futura.