Un estudio longitudinal sobre osos polares en el Mar de Barents indica que, pese a la reducción de hielo, su condición física se mantiene estable en comparación con otras regiones del Ártico; se analizan posibles causas ecológicas y se advierte sobre la variabilidad entre poblaciones.
El grupo analizado, que abarca a unos 800 osos repartidos entre Noruega y Rusia, sugiere que, por ahora, al menos una subpoblación de la región está afrontando la crisis climática sin evidentes golpes en la salud general de la especie.
El hallazgo, publicado en Scientific Reports, se apoya en un registro de capturas y recapturas que abarca de 1995 a 2019 y que suma un total de 770 individuos estudiados a lo largo de expediciones con helicópteros.
En este enfoque, los científicos midieron la altura, el contorno y otros indicadores de condición corporal para estimar cuánto grasa llevan los osos y, de ese modo, anticipar posibles problemas de salud que podrían preceder a un descenso poblacional.
La región de Barents, que rodea el norte de Noruega y parte de la costa rusa, ha sufrido una de las pérdidas de hielo más rápidas del planeta; sin embargo, la subpoblación que utiliza zonas de tierra durante los periodos sin hielo o que recorre distancias hacia Franz Josef Land parece mostrar una mayor resiliencia.
Esto podría deberse a que, al estar menos restringidos por la necesidad de cazar en hielo, pueden acceder a presas alternas que requieren menos desplazamiento.
Entre las fuentes de alimento que podrían compensar la menor disponibilidad de plataformas de caza aparece la fauna de la zona: morsas, huevos de aves y, en ocasiones, carroñas de ballena.
Los investigadores señalan que la accesibilidad a estas presas puede disminuir la demanda de energía asociada con la búsqueda de presas en hielo; en consecuencia, los osos podrían mantener su peso y su capacidad de reproducción a pesar de las condiciones cambiantes.
El director del estudio, Andrew Derocher, profesor de ciencias biológicas, indicó que estos osos parecen ir adaptándose al mosaico de recursos que ofrece la región.
Los científicos enfatizan que este resultado no debe interpretarse como un blindaje ante el #cambio climático para todos los osos polares
Al mismo tiempo, los científicos enfatizan que este resultado no debe interpretarse como un blindaje ante el cambio climático para todos los osos polares.
A nivel continental, muchas poblaciones siguen enfrentando años de menor disponibilidad de hielo marino, lo que se traduce en riesgos para la supervivencia, la reproducción y la migración.
La ecóloga estadística Marie Auger-Méthé, que no formó parte del equipo, subrayó que la variabilidad entre subpoblaciones es notable y que ganadores y perdedores pueden coexistir en distintas áreas del Ártico.
En ese sentido, el equipo de Barents advierte que los hallazgos podrían ser temporales: si la pérdida de hielo continúa acelerándose, la dependencia de fuentes de alimento alternativas podría no ser suficiente a largo plazo.
Otro elemento clave es que, a partir de 2005, el hielo en la región suele romperse un mes antes de lo habitual y se observan unos días con hielo libre en promedio, lo que obliga a los osos a ajustar su calendario de caza y desplazamientos.
Aun así, la evidencia de este estudio sugiere que la combinación de estrategia de alimentación flexible y cambios en el uso del hábitat permite a estos osos mantener indicadores de salud razonables.
En el conjunto del Ártico, la lección es clara: no todos los efectos del calentamiento global son uniformes; la realidad para cada población puede variar de forma significativa.
Notas de contexto histórico: la relación entre #osos polares y hielo marino ha sido tema de estudio durante décadas. En el extremo opuesto de su rango, en la bahía de Hudson y en Beaufort, los signos de estrés fisiológico y menores tasas de reproducción se han documentado con mayor claridad a lo largo de los años.
Estos contrastes ayudan a entender que, aunque la #Barents Sea ofrece una ventana de resiliencia, no hay garantía de que la adaptación permanezca estable si las temperaturas globales siguen al alza.
