Explicamos cómo lavar correctamente la lechuga para reducir el riesgo de infección por ciclospora durante el brote actual. Consejos prácticos y seguros.

La ciclospora está causando estragos en Estados Unidos, y no, no es otra cosa rara, es un parásito que se mete en la lechuga y te puede dejar tieso en el baño con una diarrea que no veas.

Si eres de los que disfruta una buena ensalada, presta atención, porque la forma en que lavas la lechuga puede marcar la diferencia entre una comida sana y un disgusto.

El brote actual está relacionado con la lechuga iceberg troceada, pero los expertos advierten que cualquier hoja verde puede estar contaminada. El parásito, Cyclospora cayetanensis, es un bicho duro de pelar: se pega a las hojas y resiste incluso al lavado normal. Por eso, no basta con pasar el agua; hay que hacerlo bien.

¿Qué es la ciclospora? Es un microorganismo que vive en las heces humanas y puede contaminar el agua de riego o lavado. Cuando te comes una lechuga infectada, el parásito se instala en tu intestino y provoca síntomas como diarrea explosiva, calambres, náuseas y hasta fiebre.

No es ninguna broma, y puede durar semanas si no se trata.

Pero no te asustes: siguiendo unos pasos sencillos, reduces mucho el riesgo. El médico Tyler Evans, de la Wellness Equity Alliance, dice que lavar la verdura ayuda, pero que la ciclospora es pegajosa y no se elimina solo con agua.

Aun así, es mejor que nada.

La FDA y los CDC recomiendan:

1. Lávate las manos con agua y jabón antes de tocar la comida. También limpia bien cuchillos y tablas de cortar.

2. Si usas una lechuga de cabeza, tira las hojas exteriores y las que estén rotas o magulladas.

3. Enjuaga cada hoja con agua corriente, frotando suavemente con los dedos para quitar la suciedad. Si es una lechuga iceberg apretada, córtala por la mitad y deja correr el agua un par de minutos.

4. Sécalas después con un paño limpio o papel de cocina. El centrifugador puede ayudar, pero luego mejor darle un toque con el paño.

5. Incluso si la lechuga viene lavada en bolsa, vuelve a lavarla en casa. No te fíes.

La doctora Syra Madad, epidemióloga de Harvard, recuerda que la cocción a más de 70 grados mata el parásito, pero si la comes cruda, mejor evitar las verduras que las autoridades señalen como contaminadas.

Durante el brote, las personas embarazadas deberían abstenerse de lechugas y bayas crudas.

Ojo con las bolsas de ensalada: en Michigan, el estado más afectado, recomiendan comprar lechugas enteras en lugar de las prelavadas. Y ojo también con las marcas: aunque no se ha identificado una marca concreta, la lechuga iceberg rallada es la principal sospechosa.

¿Y los mercados de agricultores? La doctora Susan Cheng, de la Universidad de Tulane, dice que los productos locales tienen menos riesgo porque no han viajado por todo el país.

Pero no es garantía total.

En resumen: si vas a comer ensalada, lávala como Dios manda. No es complicado, pero sí necesario. Este brote nos recuerda que la seguridad alimentaria empieza en casa. Así que ya sabes, manos limpias, hojas al agua, y a secar bien. Tu tripa te lo agradecerá.

Datos históricos: Esta no es la primera vez que la ciclospora da la lata. En 2018 hubo un brote en EE.UU. que afectó a más de 600 personas, también relacionado con ensaladas. En 2020, otro brote de una marca de brotes de brócoli. Por eso, los expertos insisten en no relajarse.

Y recuerda, si tienes síntomas como diarrea acuosa y pérdida de apetito, ve al médico. La ciclospora se trata con antibióticos, pero cuanto antes, mejor.