Resumen del Plan Verano 2026 en la Ciudad de Buenos Aires, con obras en unas 200 cuadras de avenidas principales y cruces, mejoras en carriles de transporte público y la futura traza del Trambus, con una inversión estimada en euros.
Buenos Aires no detiene su actividad ni en verano. El Gobierno de la Ciudad presentó el Plan Verano 2026, un programa intensivo que entre enero y marzo prevé repavimentar, reparar y mejorar unas 200 cuadras en avenidas principales, grandes cruces, zonas emblemáticas y corredores de transporte público.
Este plan abarca arterias como Av. Rivadavia, Av. Córdoba, Av. Cabildo, Av. Acoyte, Av. La Plata, Av. Directorio y Av. Figueroa Alcorta. Con una inversión estimada de alrededor de 67 millones de euros, la ejecución apunta a maximizar la calidad de la calzada sin interrumpir de forma significativa la movilidad cotidiana de vecinos y visitantes.
El Plan Verano prevé intervenciones en 103 cuadras de avenidas principales, 27 cuadras que formarán parte de la futura traza del Trambus y 68 cuadras situadas en zonas emblemáticas o de fuerte impacto urbano.
En paralelo, se realizarán mejoras en carriles exclusivos para el transporte público y se optimizará la infraestructura en los corredores por donde circulará el Trambus, un sistema de transporte eléctrico pensado para reducir ruidos y emisiones.
Entre las obras en avenidas de alto tránsito se destacan intervenciones en: Av. Córdoba (Recoleta), Av. Cabildo (Belgrano), Av. Montes de Oca (Barracas), Av. Directorio (Parque Avellaneda), Av. Figueroa Alcorta (Palermo) y Av. Vera Peñalosa junto a Av. de los Italianos (Puerto Madero). También se contemplan trabajos en la futura traza del Trambus y la renovación del Metrobus para mejorar la durabilidad de las calzadas y la seguridad vial.
Además, el Plan Verano incluye tareas de reparación, bacheo y sellado de juntas en los corredores del Metrobus 9 de Julio, Metrobus Sur, Metrobus Juan B.
Justo y Metrobus San Martín. En este último, se planifica un cambio de materialidad de 600 m² de asfalto a hormigón, una modificación destinada a aumentar la resistencia ante el tráfico pesado y prolongar la vida útil de la vía.
La Ciudad también pone foco en zonas de alto valor patrimonial y turístico. En el entorno del Cementerio de Recoleta, se realizarán trabajos para mejorar la calzada sin alterar la identidad histórica, retirando adoquines y nivelando la base con suma precisión.
En el Microcentro, se prevén intervenciones en aproximadamente 17.400 m² de calles como Talcahuano, Lavalle, Libertad, Viamonte, Sarmiento, Cerrito, Defensa y Moreno, con una combinación de repavimentaciones integrales, reparaciones de losas y readoquinado.
En la Boca, la intervención abarcará la avenida Almirante Brown y Wenceslao Villafañe, totalizando una intervención de unos 12.800 m².
El Plan Verano concentra aproximadamente el 36% de la planificación anual y se orienta hacia corredores de alta circulación, incluidos aquellos por donde circulará el Trambus.
Históricamente, la ciudad ha utilizado veranos como ventanas de oportunidad para obras de gran envergadura en la red vial, y este 2026 no es la excepción.
Aunque las autoridades aseguran que las tareas se ejecutarán con el menor impacto posible, supuestamente la coordinación entre obras, servicios y horarios de menor tráfico podría ser clave para reducir interrupciones.
Además, presuntamente existen planes para mantener abiertos los accesos a servicios esenciales y garantizar desvíos eficientes durante las jornadas de obra.
Desde una mirada histórica, algunos analistas señalan que este tipo de planes veraniegos se han convertido en una herramienta recurrente para modernizar arterias centrales de la ciudad, buscando sustituir materiales antiguos por soluciones más duraderas y sostenibles.
Si se cumplen las proyecciones, estas intervenciones dejarán una red vial más segura y preparada para el uso diario y para los nuevos modelos de movilidad que la ciudad quiere impulsar, como el transporte eléctrico y de baja emisión.
En síntesis, el Plan Verano 2026 propone una renovación sustancial de la red vial porteña, enfocándose en las arterias más transitadas, en cruces estratégicos y en zonas de interés histórico y turístico, con una inversión en euros que busca equilibrar rapidez de ejecución y calidad de acabado, para reducir al mínimo las molestias a residentes y visitantes y para dejar una infraestructura vial preparada para el próximo tramo de la gestión urbana.