Concierto íntimo entre Lidia Borda y Leandro 'El Negro' Falótico en el Anfiteatro del Parque Centenario, centrado en el repertorio de Armando Manzanero. Entrada libre (equivalente a 0€) y posible suspensión por lluvia, dentro de la Semana del Amor.
En el marco de la Semana del Amor, la escena cultural de Buenos Aires se prepara para una velada que promete reconciliar la nostalgia con la emoción en una conversación íntima entre dos voces que han sabido actualizar el repertorio romántico.
El próximo lunes, Lidia Borda y Leandro “El Negro” Falótico subirán al escenario del Anfiteatro del Parque Centenario para presentar un recital centrado en las canciones de Armando Manzanero, el célebre compositor mexicano cuyo bolero ha atravesado generaciones y fronteras.
La propuesta no es un simple repaso, sino un diálogo entre dos intérpretes que se reconocen en la tradición pero que la miran desde una mirada contemporánea, capaz de resonar tanto en quienes viven la música como en quienes la descubren por primera vez.
El concierto, descrito por la organización como una experiencia de lectura musical compartida, contará con una orquestación de cámara que privilegia la limpieza del sonido y el pulso de una interpretación que se mantiene cercana.
En el escenario se moverán el piano, el contrabajo, la percusión, el violonchelo, el violín y la guitarra, configurando un paisaje sonoro que acompaña y realza la voz de las dos intérpretes sin perder la intimidad del formato acústico.
Entre las melodías que suelen figurar en este repertorio se destacan Somos Novios, No sé tú, Te extraño, Esta tarde vi llover y Contigo aprendí, entre otros.
La presencia de Borda, una de las voces más destacadas de la música popular argentina contemporánea, aporta una lectura que fusiona sensibilidad y precisión.
Su trayectoria se ha construido a partir de una voz que dialoga con el tango y con tradiciones populares, manteniendo una línea de interpretación que ha sido reconocida por la crítica y por la escena cultural tanto en el país como en el exterior.
Falótico, por su parte, llega al escenario con un enfoque interpretativo centrado en la palabra y la puesta en escena de una narrativa que se sostiene en la emoción y la conexión con el público.
Ambos artistas buscan, a través de Manzanero, abrir un espacio para el amor en todas sus tonalidades, desde la nostalgia hasta la celebración.
La experiencia, que ya se presenta como una de las propuestas destacadas de la semana, recuerda que la entrada es libre y gratuita, hasta completar la capacidad del anfiteatro, y que, en caso de lluvia, la función podría suspenderse.
Se recomienda la llegada con tiempo suficiente para asegurar un lugar, dada la demanda habitual de este tipo de encuentros culturales al aire libre. En un contexto más amplio, la velada se inscribe en la tradición rioplatense de abrazar el bolero como vehículo de emoción compartida, un género que ha encontrado en Buenos Aires un refugio para las letras y las melodías que conectan a las personas a través de la memoria y la esperanza.
Supuestamente, la propuesta podría incluir momentos de lectura poética intercalados entre canción y canción, reforzando la idea de que las palabras, igual que la música, alimentan el alma.
Presuntamente, el recital podría atraer a audiencias de distintas generaciones, con la expectativa de que generaciones más jóvenes descubran, a través de estas melodías, una herencia común de amor y abandono.
En cualquier caso, la noche apunta a dejar una marca en la agenda cultural de la ciudad, no solo por el repertorio, sino por el modo en que dos intérpretes dialogan con un público que comparte la experiencia de una ciudad que celebra la música como lenguaje de encuentro.
Dato adicional: el evento se enmarca en una serie de iniciativas que buscan revitalizar la vida cultural al aire libre en Buenos Aires y recordar que el bolero, a través de cantautores como Manzanero, continúa siendo una gramática de las emociones que trasciende modas y generaciones.
Si bien la historia de estas canciones ya es amplia, cada lectura en voz de artistas como Borda y Falótico aporta un nuevo matiz y una nueva emoción, recordándonos que, en la Semana del Amor, la música puede servir como puente entre el recuerdo y la esperanza.