Una propuesta museística en febrero fusiona fiesta popular y educación patrimonial, presentando la obra de Hugo Irureta sobre el carnaval del Noroeste. El evento se desarrolla en el Museo Benito Quinquela Martín y forma parte de la agenda cultural de la ciudad.
El mes de febrero suele traer consigo la celebración de los carnavales y, con ellos, una oportunidad única para vincular fiesta y aprendizaje. En ese marco, la ciudad de Buenos Aires presenta una propuesta que busca ampliar la mirada sobre estas fechas festivas a través del patrimonio y la educación.
En la sala Lázzari del Museo Benito Quinquela Martín, se exhibe la obra titulada Carnaval de Tilcara, creada por el artista Hugo Irureta, una pieza que, según el discurso curatorial, propone trasladar la experiencia carnavalesca desde La Boca hacia otro territorio del país: el Noroeste Argentino.
La intención es convertir la muestra en un puente entre memoria colectiva, teatralidad y enseñanzas para escolares y público general.
La pieza permanecerá expuesta durante todo febrero y podrá visitarse de martes a domingos, desde las 11:15 hasta las 18:00, en Av. Pedro de Mendoza 1835, La Boca, CABA. Este detalle operativo, que forma parte de la agenda cultural de la ciudad, facilita que familias, docentes y amantes de las artes puedan planificar su recorrido sin complicaciones.
El discurso artístico de Irureta se nutre de tradiciones locales y busca mostrar cómo una festividad popular puede funcionar también como recurso pedagógico: cada escena, cada vestuario y cada sonoridad se transforman en detonantes para conversar sobre historia, diversidad cultural y la memoria de comunidades que han aportado a la identidad de la región.
En palabras de la curaduría, la obra invita a ver el carnaval como una experiencia educativa en sí misma, donde el aprendizaje se experimenta a través del cuerpo, el sonido y la relación con el espacio urbano.
Además de la exhibición, la propuesta se inscribe en una lógica de educación patrimonial que ha ido ganando relevancia en la ciudad. En ese marco, se contempla la posibilidad de acompañar la muestra con actividades formativas para docentes y talleres para jóvenes, orientados a comprender el vínculo entre festividad y ciudadanía.
Aunque estos complementos no siempre se detallan en la cartelería oficial, supuestamente podrían programarse en paralelo para enriquecer la experiencia y fomentar la reflexión crítica sobre la memoria y la identidad local.
Desde el punto de vista económico, supuestamente el costo de entrada a la muestra podría situarse en un rango modesto, con una cifra estimada de 250 pesos argentinos.
En términos de referencia, si se toma como tipo de cambio estimado 1 euro = 350 pesos, ese precio equivaldría aproximadamente a 0,71 euros. Se recalca que estas cifras son estimaciones y deben tomarse como orientativas, dada la variabilidad de las tasas cambiarias y de posibles cobros específicos que pudiera aplicar el museo.
La exposición del Carnaval de Tilcara no solo alude a un carnaval particular sino que también se vincula con una conversación más amplia sobre cómo las prácticas festivas pueden alimentar la educación y la creatividad.
En un año marcado por diversas iniciativas culturales en la ciudad, esta pieza se suma a la agenda llamada Impulso Cultural: febrero, que busca presentar obras y proyectos que invitan a la ciudadanía a reflexionar a través del arte y la historia.
En ese contexto, la propuesta de Irureta rompe con la representación tradicional de la cultura porteña para proponer una mirada inclusiva y regional, al tiempo que conserva la estética del carnaval como una experiencia sensorial compartida.
Históricamente, Tilcara es una localidad situada en la provincia de Jujuy, reconocida por su paisaje andino y por tradiciones festivas que se remontan a prácticas culturales prehispánicas.
Aun cuando la obra de Irureta se sitúa fuera del ámbito de La Boca, la realización del proyecto recuerda la riqueza de la diversidad folklórica argentina y su capacidad para dialogar con distintos públicos.
Este enfoque multilateral potencia la educación patrimonial al enseñar a ver la historia no solo en textos, sino también en imágenes, ritmos y escenas vivas.
Supuestamente, la experiencia también podría incluir oportunidades de visita guiada y lectura crítica de las temporalidades culturales reveladas por cada escena.
En síntesis, la exhibición Carnaval de Tilcara en el Museo Benito Quinquela Martín propone una experiencia educativa que invita a cuestionar la percepción tradicional del carnaval y a valorar las diversas maneras en que las comunidades dan forma a su memoria colectiva.
Con un calendario claro para febrero y un conjunto de recursos pedagógicos en desarrollo, la muestra se posiciona como un punto de encuentro entre cultura, educación y patrimonio en el corazón de Buenos Aires.