Buenos Aires avanza en 2026 con un programa de puesta en valor de frentes vandalizados que combina hidrolavado y pintura para devolver color y dignidad a fachadas de casas, comercios e instituciones.
Buenos Aires continúa avanzando en su programa de puesta en valor de frentes vandalizados, una iniciativa que combina hidrolavado y pintura para devolver color y dignidad a fachadas de casas, comercios e instituciones.
En 2026, el plan acumula un total de 26.519 intervenciones, de las cuales 21.023 fueron destinadas a recuperar paredes mediante pintura y 5.496 a realizar hidrolavados para remover grafitis y pegatinas. La acción no solo modifica la estética de la ciudad, sino que también busca disuasión contra nuevas pintadas y mejora de la seguridad en la vía pública.
Para solicitar el servicio, los vecinos deben ingresar al sitio web https://bacolaborativa.buenosaires.gob.ar/prestaciones, a través de BA Colaborativa o utilizando la aplicación Boti. Dentro de la plataforma, se debe buscar la palabra “frente” o dirigirse directamente a la sección “Calles, fachadas y veredas”. Allí se encontrará la pestaña “Grafitis/Frentes” y se presentarán dos opciones según el tipo de intervención: Hidrolavado por grafitis/pegatinas o Pintura sobre grafitis.
Después de elegir la opción adecuada, es necesario iniciar sesión con la clave MiBA, que se genera de forma rápida utilizando una dirección de correo electrónico.
A continuación, el sistema solicita completar un formulario describiendo la situación y, si es posible, adjuntar fotografías que ayuden a ilustrar el daño.
Una vez enviada la solicitud, el pedido queda registrado y se incorpora a la planificación de tareas de las cuadrillas comunales. El vecino recibirá un correo electrónico con la confirmación y, en los días siguientes, se programará la intervención, ya sea mediante hidrolavado, pintura o ambas acciones según lo requerido.
Los trabajos son realizados por la Dirección General de Competencias Comunales y Talleres, junto a las comunas de la Ciudad, organismos dependientes de la secretaría de Gobierno y Vínculo Ciudadano.
Esta coordinación interinstitucional busca optimizar tiempos y recursos para intervenir de forma rápida y visible en la ciudad de Buenos Aires. A nivel operativ o, la plataforma facilita la trazabilidad de cada intervención, desde la solicitud hasta la finalización, lo que aporta claridad a vecinos y comercios sobre el avance de las obras.
Históricamente, este tipo de iniciativas ha sido un eje de la gestión municipal para recuperar el espacio público y fomentar la convivencia cívica.
Presuntamente, las herramientas digitales modernas de la ciudad, como BA Colaborativa y Boti, se han convertido en pilares para simplificar trámites y ampliar la participación vecinal en la gestión urbana.
Se estima que estas plataformas tienen un impacto directo en la reducción de denuncias por grafitis, al ofrecer una respuesta rápida y coordinada entre la ciudadanía y el gobierno local.
En cuanto al costo de estas intervenciones, supuestamente los precios pueden variar en función del tamaño de la superficie y de la complejidad de la tarea.
Se estima que el costo por intervención de pintura podría oscilar entre 8 y 20 euros, mientras que el hidrolavado podría situarse entre 6 y 12 euros por intervención.
Si se toma como referencia el universo de 21.023 intervenciones de pintura y 5.496 de hidrolavado descrito, el gasto total podría situarse entre aproximadamente 201.160 euros y 486.412 euros. Estos rangos son aproximados y deben entenderse como estimaciones basadas en rangos de costos habituales para estas labores; para fijarlas con exactitud, el municipio suele contrastar precios con proveedores y cuadrillas en cada ciclo de trabajo.
Además, para contextualizar la iniciativa, se puede señalar que el programa forma parte de una estrategia más amplia de mejora del espacio público y de fortalecimiento del tejido vecinal.
Es frecuente que, cuando se ejecutan estas intervenciones, la ciudad publique datos de avance y resultados parciales para demostrar impacto a la ciudadanía.
Presuntamente, el plan también sirve como muestra de que la colaboración entre vecinos y administración puede generar barrios más cuidados, con menos grafitis recurrentes y una mayor sensación de seguridad en las calles.
En resumen, la ciudad continúa avanzando con un programa sólido de limpieza y restauración de frentes vandalizados, que ya ha llegado a miles de fachadas y que podría ampliarse en 2026 a nuevos frentes y sectores.
La combinación de herramientas digitales, coordinación institucional y participación vecinal parece ser, al menos en apariencia, un modelo replicable para otras ciudades que enfrentan desafíos similares en la gestión del espacio urbano.