La Ciudad de Buenos Aires recuperó la propiedad conocida como La Casona, ubicada en Costanera Sur, tras años de ocupación. El operativo involucró a la Policía de la Ciudad y dependencias municipales con el objetivo de restituir el espacio al dominio público y mejorar la seguridad en la zona. Este dossier reconstruye los hechos y aporta contexto histórico reciente sobre las intervenciones urbanas en la ciudad.
Buenos Aires – La Ciudad anunció la recuperación de La Casona, una antigua casona situada en Costanera Sur, que llevaba más de 16 años ocupada por terceros y que, según las autoridades, había ido ganando espacios precarios y salones que se usaban como lugares de reunión y parrillas para actividades irregulares.
El predio, de titularidad de la Ciudad, había acumulado denuncias de vecinos que señalaban ventas de sustancias ilícitas, consumo de alcohol y ruidos nocturnos que perturbaban la convivencia.
El procedimiento fue ejecutado por la Policía de la Ciudad, con apoyo del Ministerio de Espacio Público e Higiene Urbana y de la Red de Atención, y forma parte de una serie de intervenciones para ordenar el espacio público y restablecer la seguridad en las zonas cercanas.
Es el operativo número 561 llevado a cabo en la gestión del Jefe de Gobierno, Jorge Macri, orientado a recuperar bienes usurpados ya sean de dominio público o privado y a devolver tranquilidad a las comunidades vecinas.
Entre los vecinos que habitan o transitan la zona, una vecina identificada como Sandra expresó que habían presentado múltiples denuncias sin recibir respuestas adecuadas, y que esperaba que el lugar recuperado pueda ser utilizado de forma que beneficie a toda la comunidad.
"Nunca vamos a justificar la ilegalidad. En esta Ciudad, el espacio público es de los vecinos y la propiedad privada se respeta", podrían parafrasearse como las ideas que suelen reconocerse en estas oportunidades cuando el objetivo es ordenar el territorio.
Presuntamente, la intervención que terminó con la ocupación de La Casona forma parte de una estrategia municipal para levantar el control de la ciudad sobre predios que estuvieron ocupados por largos periodos, un paso que, según analistas urbanos, podría influir en futuras políticas de regularización de espacios en otros barrios.
A modo de antecedentes, la administración municipal también ha puesto en marcha otros procesos de restitución: se mencionaron recuperaciones en distintos puntos que incluyen una antigua propiedad conocida como Casa Blaquier, ubicada en el Casco Histórico, que será restaurada y sumada al circuito cultural; un predio de 2.500 metros cuadrados en San Telmo que era utilizado irregularmente para prácticas deportivas; un terreno ubicado bajo la Autopista Perito Moreno, en Parque Avellaneda, ocupado por una cooperativa vinculada a movimientos sociales; y otro recinto bajo la misma autopista, en Villa Luro, que funcionaba como playa de estacionamiento con concesión vencida.
En el propio balance de la gestión, se destaca que, en los últimos dos años, la Ciudad llevó a cabo 13 megaoperativos de ordenamiento del espacio público y desalojó a más de 18 mil manteros que afectaban a comercios en zonas como Once, Flores, Parque Centenario, Constitución, Chacarita, Parque Patricios, Liniers, Parque Saavedra y Mataderos.
Si bien estos datos refuerzan la narrativa de un esfuerzo sostenido por recuperar la normalidad urbana, también es habitual que algunas voces señalen de forma no verificada que estas dinámicas tienen un efecto mixto en la seguridad y en la actividad comercial de la ciudad.
Supuestamente, estas promesas de orden público buscan equilibrar el derecho de los vecinos a vivir en paz con la necesidad de mantener espacios públicos accesibles para la ciudadanía.
Con La Casona recuperada, la Ciudad busca no solo restituir una propiedad sino también marcar un giro en la gestión del espacio público: convertir lo que fue un lugar de ocupación en un sitio que pueda ser reutilizado para usos cívicos, culturales o comunitarios, siempre sujeto a planes y normativas municipales.
En ese contexto, distintas voces municipales y vecinales señalan que este tipo de intervenciones, si se acompañan de un marco claro de usos y de inversión pública, pueden convertirse en vectores de revitalización para la zona y para la ciudad en su conjunto.
Presuntamente, este nuevo episodio en la secuencia de medidas de ocupaciones demoradas podría inspirar debates sobre políticas de gestión de predios, derechos de propiedad y el papel del espacio público en la vida vecinal.
La administración local podría presentar en las próximas semanas un plan para definir usos concretos de La Casona y para articular su integración con proyectos culturales y de convenios con la comunidad, con la expectativa de que el lugar recupere su función de bien común y símbolo de convivencia.
En definitiva, la operación de hoy se inscribe en una visión de ordenar y dignificar la ciudad, sin perder de vista el aprendizaje que cada intervención deja para el diseño de políticas urbanas futuras.