Una fiscalización oficial en la Ciudad de Buenos Aires detecta raciones irregulares, beneficiarios fallecidos y fortunas en inmuebles y autos, y presenta una app para garantizar que la comida llegue a quienes realmente la necesitan.

La Ciudad de Buenos Aires avanza en la fiscalización del sistema de cobertura alimentaria con una mirada que va más allá de las cifras tradicionales.

Tras cerrar más de cuarenta comedores que funcionaban sin la debida llegada de las raciones, y luego de cruzar los listados de beneficiarios presentados por los comedores hasta noviembre de 2025 con registros oficiales, la administración dio a conocer hallazgos que, de confirmarse, podrían alterar la forma en que se gestionan las ayudas alimentarias.

Según la información obtenida y analizada, supuestamente existen casos que demandan una revisión profunda de la elegibilidad y el control de los beneficios.

Entre las irregularidades detectadas, presuntamente figuran 454 personas fallecidas como receptoras de comida; 196 personas con dos o más inmuebles a su nombre; 1.517 personas con dos o más automóviles; 476 personas con ingresos registrados superiores a €5.714 mensuales; 18 personas con ingresos superiores a €14.286 mensuales; 23 personas inscriptas en categorías altas de monotributo (F, G, H y J), con ingresos superiores a €7.143 mensuales; y 40 jubilados con haberes superiores a €5.714 mensuales, además de 5 jubilados con haberes superiores a €14.286 mensuales.

Estas cifras, que fueron obtenidas a partir del cruce de datos entre listados y registros oficiales, podrían indicar una cantidad de beneficiarios que ya no cumplen con los criterios de necesidad o con la realidad de sus ingresos y bienes.

En este marco, se advierte que supuestamente existen inconsistencias relevantes que requieren una revisión exhaustiva y transparente para evitar distorsiones en la cobertura de la red de comedores.

Entre los casos identificados también emergen situaciones llamativas: un beneficiario registrado tendría 13 inmuebles y dos automóviles; otra persona contaría con una embarcación y dos autos; hay registros de un beneficiario con 11 automóviles; y, en varios casos, se observan ingresos mensuales muy elevados.

Estas situaciones fueron detectadas gracias a una fiscalización integral que la Ciudad viene llevando adelante en los más de 500 comedores que forman parte de su red de cobertura alimentaria.

Como resultado de los cruces y la revisión, ya se suspendieron más de 5.000 raciones que no pudieron ser justificadas y se dispuso el cierre de 40 comedores “fantasma” que, presuntamente, no entregaban comida a los beneficiarios declarados.

En algunos casos, se citan espacios vinculados a movimientos sociales que nunca funcionaron como comedores, como los identificados con nombres como “Los Amigos” (White 21, Mataderos), “Caritas Felices” (Scappino 6846, Mataderos) o “Pekes” (Bonorino 1851, Flores).

El Jefe de Gobierno, Jorge Macri, sostuvo: “Comedores fantasma y muertos anotados como beneficiarios. El negocio de la pobreza tiene nombre y apellido: Juan Grabois. Acá en la Ciudad se te terminaron los curros. Denuncia en curso”. Estas palabras, que en su momento generaron controversia, señalan la línea de la investigación y el tono de la lucha contra posibles intermediaciones indebidas.

Actualmente, supuestamente más de 250.000 personas reciben cobertura alimentaria diariamente en la Ciudad, ya sea a través de comedores, centros de primera infancia, paradores para personas en situación de calle o mediante la transferencia directa del programa Ciudadanía Porteña.

La implementación de tecnología, como la nueva App de registro de beneficiarios, permitió por primera vez identificar a cada persona asistida, seguir el recorrido de cada ración para que llegue a quien lo necesita y detectar irregularidades en tiempo real.

Gabriel Mraida, ministro de Desarrollo Humano y Hábitat, explicó: “Fiscalizar es clave para asegurar que nadie juegue con el hambre de la gente, y también para conocer mejor y poder acompañar a las familias que hoy van a un comedor.

Así, además de cerrar comedores fantasma y terminar con las irregularidades, logramos que 35 chicos retomen la escuela y ya estén inscriptos en el ciclo lectivo 2026 y conectamos a 200 chicos con distintas colonias de verano de la Ciudad.

Por otro lado, dos comedores que habían dejado de recibir sus raciones debido a las irregularidades detectadas con la organización social que los intermediaba fueron reabiertos de forma directa, sin intermediarios, y 50 familias volvieron a recibir su cobertura alimentaria”.

En la Ciudad se subraya que una política social debe ser justa y eficiente, destinada a acompañar a las personas sin que nadie manipule el hambre de la gente.

En ese marco, la tecnología no solo busca transparencia, sino también optimizar la distribución, asegurando que cada ración llegará a quien la necesite realmente.

El programa de monitoreo y transparencia continúa, y la Ciudad invita a la ciudadanía a seguir de cerca la implementación de la App y el cruce de datos para garantizar que las ayudas lleguen a quienes más lo requieren.

Habrá que esperar nuevos informes oficiales para confirmar si estos hallazgos se mantienen y qué medidas se tomarán de forma definitiva para reforzar la integridad del sistema de cobertura alimentaria en 2026 y más allá.