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El Toyota RAV4 híbrido enchufable ya está en Argentina: ¿vale la pena pagar más de 100.000 dólares por el SUV más vendido del mundo?

El Toyota RAV4 híbrido enchufable ya está en Argentina: ¿vale la pena pagar más de 100.000 dólares por el SUV más vendido del mundo?

La nueva generación del Toyota RAV4 aterriza en el mercado argentino con una versión híbrida enchufable que promete revolucionar la movilidad urbana. Analizamos su diseño, prestaciones, autonomía eléctrica y el debate del precio frente a los SUV chinos.

El #Toyota RAV4 es uno de esos coches que han marcado un antes y un después en la historia del automóvil. Desde que llegó al mercado en 1994, este vehículo japonés fue pionero en crear el concepto de #SUV urbano: un coche con aspecto aventurero, altura y tracción total, pero pensado para el día a día en la ciudad.

Ahora, treinta años después, la última generación de este modelo acaba de desembarcar en Argentina, y lo hace con una novedad que promete cambiar las reglas del juego: una versión híbrida enchufable (PHEV, por sus siglas en inglés).

El nuevo RAV4 mantiene ese espíritu pionero, pero con un enfoque mucho más moderno y tecnológico. Visualmente, abandona las líneas redondeadas de antaño para adoptar un diseño más afilado, con bordes marcados y superficies planas que le dan un aspecto muy actual.

Las llantas de 20 pulgadas de serie le sientan de cine, aunque es cierto que en asfalto bacheado o calles empedradas el confort de marcha se resiente un poco.

Por dentro, el salto cualitativo es enorme: materiales de buena calidad, ajustes perfectos y una pantalla táctil de 12,9 pulgadas que domina el salpicadero.

Se acabó la sencillez espartana de los japoneses; ahora el RAV4 presume de tecnología y refinamiento.

Pero lo más interesante está bajo el capó. El sistema híbrido enchufable consta de tres motores: un motor de gasolina de 2,5 litros (189 CV) y dos motores eléctricos (uno delantero y otro trasero) que juntos rinden una potencia total de 329 caballos.

Esto le permite acelerar de 0 a 100 km/h en solo 6 segundos, unas cifras impropias de un SUV familiar. La batería, con 22,7 kWh de capacidad, homologa una autonomía eléctrica de 142 km según ciclo WLTP, aunque en nuestra prueba real logramos 130 km en uso mixto urbano y semiautopista.

Cargarla del 20% al 80% lleva entre 1,5 y 2 horas en un cargador de pared convencional.

Toyota ha sabido exprimir al máximo la experiencia de conducción. Ofrece varios modos de manejo, y las levas del volante no se usan para cambiar de marcha, sino para regular la retención regenerativa y maximizar la recarga de la batería.

La sensación general es de una eficiencia notable, pero también de mucha potencia cuando se pisa a fondo. Es un coche que invita a disfrutar y a optimizar el consumo al mismo tiempo.

Hablemos del precio

Ahora bien, hablemos del precio. Y aquí viene la parte controvertida. El RAV4 PHEV arranca en los 116.525.000 pesos argentinos, unos 78.100 dólares al cambio oficial. Esto lo sitúa en una franja muy alta, especialmente si lo comparamos con modelos chinos como el BYD Song Pro, que con especificaciones similares cuesta la mitad.

La razón de esta diferencia es el beneficio arancelario que #Argentina concede a los vehículos eléctricos e híbridos importados de China, mientras que el RAV4, fabricado en Japón, paga un 35% de arancel.

A esto se suma que el impuesto al lujo, aunque eliminado formalmente, ha dejado una estructura de precios distorsionada.

¿Merece la pena pagar esa diferencia? Toyota cuenta con una reputación de fiabilidad y durabilidad que pocos pueden igualar. Además, el RAV4 es un coche global, con una red de servicio y recambios extensa. Pero para muchos compradores, el desembolso puede ser difícil de justificar. En cualquier caso, el nuevo RAV4 es un coche excelente, que combina historia, tecnología y prestaciones de primera. Queda en manos de cada uno decidir si el plus de calidad y la experiencia Toyota compensan el sobreprecio.

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