Maduro impulsa 2026 como año clave para afianzar la defensa ante amenazas imperiales
Paráfrasis periodística del mensaje de fin de año de Nicolás Maduro, que plantea fortalecer la capacidad defensiva y la soberanía venezolana ante supuestas presiones externas, con contexto histórico y notas sobre la veracidad de ciertos hechos atribuidos a actores extranjeros.
El presidente Nicolás #Maduro ofreció este miércoles un mensaje de fin de año en el que anticipa un #2026 decisivo para la #defensa y la soberanía venezolana.
Tras desear un feliz año nuevo, sostuvo que este periodo servirá para afianzar el desarrollo técnico y militar del país con el fin de proteger la patria frente a amenazas y doctrinas que, supuestamente, siguen imponiéndose desde potencias extranjeras.
El mandatario habló desde el Palacio de Miraflores y la alocución fue difundida por la cadena estatal VTV, que ha sido el canal principal para comunicar las posturas oficiales de Caracas.
Dijo que la nación está segura y protegida gracias a la "unión perfecta" entre las policías y las fuerzas armadas, y destacó como un logro la llamada 'consagración de la identidad nacional', la cual, afirmó, se fortaleció ante las supuestas intenciones de despojar de recursos a la población venezolana durante las semanas recientes.
Según su relato, el año que empieza será el de un 'reto admirable', centrado en superar viejos modelos de rentismo y en consolidar el poder de la nueva democracia.
Maduro sostuvo: 'A ustedes les seré siempre leal... a cada centímetro de suelo, mar y cielo de esta sagrada nación seremos leales', palabras que, según analistas, buscan infundir cohesión ante un entorno internacional tenso.
El gobernante añadió que, más allá de lo discursivo, 2026 deberá entenderse como un periodo en el que se reforzarán las capacidades de defensa con inversiones en tecnología militar, inteligencia y capacidades de respuesta ante crisis regionales.
La seguridad de #Venezuela está intrínsecamente ligada a la unión entre instituciones de seguridad y las fuerzas armadas
En su lectura, la seguridad de Venezuela está intrínsecamente ligada a la unión entre instituciones de seguridad y las fuerzas armadas. Este planteamiento se enmarca en un contexto de larga data de tensiones entre Caracas y Washington por la presencia de fuerzas estadounidenses en el #Caribe y por lo que Caracas describe como una campaña de presión económica y militar.
Desde agosto del año pasado, el Ejecutivo venezolano ha denunciado supuestas amenazas de Estados Unidos ante el despliegue aeronaval que, supuestamente, describe el gobierno norteamericano como operativo en el Caribe para combatir el narcotráfico.
Las tensiones se intensificaron tras la información de que autoridades estadounidenses adoptaron supuestamente medidas contra buques vinculados a Venezuela y bloquearon sanciones que, según Caracas, afectaban al crudo y a sus canales de exportación.
Recientemente, un reportaje del New York Times indicó que, presuntamente, la CIA llevó a cabo un ataque con drones contra una instalación portuaria que, si existió, no ha sido confirmada por Caracas.
Este tipo de informes ha sido fuente de intenso debate entre analistas y opositores, que piden claridad sobre las acciones descritas.
Históricamente, Caracas ha buscado diversificar sus alianzas y su capacidad de disuasión desde los años noventa, reforzando la cooperación con aliados regionales y con actores como China, Rusia y algunos estados de la ALBA.
En este marco, el discurso presidencial de fin de año puede verse como parte de una lógica de defensa que prioriza la independencia ante lo que Maduro llama influencias imperiales.
A la vista de 2026, la narrativa oficial propone un país más preparado para enfrentar crisis externas, mientras la economía y la vida cotidiana de la población se encuentran en un contexto de grandes desafíos y esfuerzos por mantener la cohesión interna y la fortaleza institucional.