Walmart y PepsiCo enfrentan una demanda por presunto esquema de fijación de precios durante una década
Una demanda presentada en Nueva York acusa a Walmart y PepsiCo de operar un supuesto acuerdo de precios que habría favorecido al minorista y perjudicado a competidores y consumidores durante años.
Una demanda colectiva presentada ante la Corte del Distrito Sur de Nueva York acusa a #Walmart y #PepsiCo de participar presuntamente en un esquema de fijación de precios que habría durado una década, afectando a minoristas y #consumidores en todo Estados Unidos y, en su proyección, podría haber tenido repercusiones de gran alcance si se confirman las alegaciones.
La querella sostiene que PepsiCo habría incrementado, en casi todos los puntos de venta que no fueran Walmart, el precio de sus refrescos y bebidas, mientras que Walmart habría recibido, supuestamente, un conjunto de pagos promocionales y descuentos exclusivos que no estaban disponibles para los competidores.
El expediente indica que estas prácticas habrían creado una brecha de precios entre Walmart y el resto del mercado, lo que para los denunciantes habría limitado la competencia y perjudicado a los consumidores que compran Pepsi en tiendas distintas al megacomercio.
Supuestamente, la demanda señala que PepsiCo habría proporcionado a Walmart datos sobre precios de la competencia, y que habría reducido o retirado el apoyo promocional para otros minoristas cuando estos amenazaban los precios de Walmart.
En paralelo, la compañía de bebidas habría ofertado a Walmart condiciones preferentes, incluidas ciertas promociones y pagos, que no habrían sido ofrecidos a otros minoristas, lo que podría constituir una discriminación anticompetitiva según la teoría de la demanda.
Presuntamente, estas prácticas habrían facilitado a Walmart conservar una posición dominante en el canal de distribución y, a la vez, haber restringido las opciones de compra para los consumidores.
La denuncia detalla que, según la fundamentación legal, PepsiCo habría llevado a cabo estas maniobras con la supuesta intención de mantener o ampliar su cuota de mercado a expensas de competidores más pequeños y de retailers que no fueran sus principales clientes.
Se afirma que la querella se apoya en antiguas líneas de investigación antimonopolio, y que, aunque la Comisión Federal de Comercio (FTC) estudió previamente un caso relacionado con la Robinson-Patman Act, ese caso quedó cerrado en mayo de 2025; sin embargo, la nueva demanda incorpora ese precedente como marco contextual para sostener las alegaciones actuales.
El tribunal podría pedir compensaciones para una clase de consumidores que compró productos Pepsi fuera de Walmart desde 2015
El tribunal podría pedir compensaciones para una clase de consumidores que compró productos Pepsi fuera de Walmart desde 2015, aunque los demandantes aún deben demostrar la magnitud de los daños y la relación causal entre las supuestas prácticas y el perjuicio al público.
No se ha dictado una resolución sobre estas afirmaciones, y tanto Walmart como PepsiCo han reiterado su disposición a defenderse en los tribunales. En respuestas iniciales, la compañía minorista indicó su compromiso de colaborar para entregar valor y precios competitivos a los clientes, mientras que PepsiCo señaló que no puede comentar sobre litigios pendientes, pero que opera conforme a la ley y mantiene su promesa de precios justos y competitivos, independientemente del tamaño o canal de venta.
Este contexto llega en un momento de tensiones entre grandes fabricantes y minoristas, con antecedentes de escrutinios regulatorios sobre acuerdos que podrían afectar la competencia.
En paralelo, y en un punto de interés para el sector, se ha hecho público que el CEO de Walmart, Doug McMillon, podría retirarse en 2026, con el entonces jefe de la división estadounidense, John Furner, como su posible sucesor.
Si bien estos movimientos directivos no se vinculan de forma directa con el litigio actual, muestran el papel central de Walmart en la #economía de consumo y en la dinámica entre compradores y proveedores.
Supuestamente, el desenlace de este caso podría tener implicaciones no solo para Walmart y PepsiCo, sino también para la forma en que se negocian precios, promociones y condiciones de distribución en el sector minorista a nivel global, y podría influir en futuras políticas y debates sobre antimonopolio y defensa del consumidor en mercados competitivos.
En síntesis, la demanda presentada busca aclarar si existió un acuerdo que manipuló precios y promociones entre un líder de ventas minoristas y su principal proveedor de bebidas, con efectos potenciales sobre la competencia y los bolsillos de los consumidores.
Si se confirman las alegaciones, podría abrir la puerta a un conjunto de remedios judiciales y posibles ajustes en prácticas de negocio que afecten a toda la cadena de suministro y a las decisiones de compra de los hogares en los años por venir.
En este momento, las partes continuarán defendiendo sus posiciones mientras el proceso avanza y la opinión pública observa con atención cómo se resuelven estas acusaciones en el marco de la ley.