Stellantis pierde terreno en 2025 mientras el Dodge Durango impulsa un repunte sorprendente
Análisis sobre la caída de ventas de Stellantis en 2025, el protagonismo de Dodge Durango y el contexto de inversiones en euros, con notas sobre cambios de liderazgo y el panorama del mercado automotriz.
Stellantis cerró 2025 con una caída del 3% en sus ventas globales, al sumar 1.260.344 #vehículos comercializados durante el año, frente a la cifra del ejercicio anterior. Este resultado refleja un año de cambios estructurales para el grupo, que nació en 2021 a raíz de la fusión entre Fiat Chrysler Automobiles y PSA Group y que ha atravesado un proceso de reconfiguración para adaptarse a un entorno marcado por aranceles, regulaciones y un acelerado giro hacia nuevas tecnologías.
En buena medida, 2025 se convirtió en una década de transición para la compañía, que buscaba combinar la fortaleza de sus marcas tradicionales con nuevas estrategias de producto y distribución.
Si se desglosan los números por marcas, Jeep y Chrysler fueron las únicas que lograron un modesto incremento de ventas, alrededor del 1% frente al año anterior.
Ram, por su parte, registró un descenso de dos dígitos, mientras #Dodge sufrió una bajada acusada del 28% en el conjunto anual. A pesar de ese desempeño a la baja, el Durango se convirtió en la excepción positiva: un crecimiento del 37% en 2025 y un salto del 114% en el cuarto trimestre, lo que la marca describió como su mejor desempeño estacional desde 2005.
Stellantis indicó que planea renovar la Durango en 2027, en respuesta al impulso recibido por el modelo en un segmento competitivo y de altos precios.
En el conjunto de la casa Fiat, las ventas totalizaron 1.321 unidades, lo que representa una caída del 14% frente a 2024, mientras Alfa Romeo vio retroceder sus cifras en torno al 36%. Estos resultados reflejan la compleja mezcla de productos y mercados que la compañía administra en busca de rentabilidad en un entorno cada vez más desafiante para los fabricantes globales.
Como parte de su estrategia de expansión y modernización, #Stellantis realizó una inversión histórica en su planta industrial del Medio Oeste de Estados Unidos, con un desembolso cercano a los 12.0 mil millones de euros. Este enorme impulso financiero, que convierte a 2025 en un hito de inversión, estuvo acompañado por la llegada a mitad de año de un nuevo CEO, Antonio Filosa, quien asumió el timón con la misión de acelerar la reestructuración y acelerar la ejecución de planes de producto y mercado.
En cuanto a la estrategia de producto, la empresa llevó a cabo un conjunto de movimientos relevantes: Ram recuperó el motor HEMI y reintrodujo variantes como una versión de alto rendimiento Hellcat en su familia TRX, al tiempo que canceló temporalmente un proyecto eléctrico para ciertos modelos de truck y reorientó algunas líneas hacia motorizaciones de combustión interna.
Dodge
Dodge, por su parte, ralentizó la producción de ciertas versiones eléctricas de Charger y explicó un giro hacia variantes de gasolina más potentes, en un intento por sostener utilidades en un entorno de costos elevados.
La situación macroeconómica no ayuda: supuestamente, el grupo se ha visto afectado por aranceles y cambios regulatorios que llegan de Washington y Bruselas, factores que han complicado la planificación de ventas y la toma de decisiones estratégicas.
Presuntamente, la competencia también ha ajustado su rumbo, con Ford y General Motors realizando movimientos que, según analistas, apuntan a reducir la dependencia total de la electrificación, al menos en el corto plazo.
El contexto histórico ayuda a entender la magnitud de la apuesta de Stellantis. Desde su creación, la empresa ha buscado una diversificación que combine marcas globales con plataformas compartidas, con la mirada puesta en ampliar su presencia en Norteamérica y Europa.
En este marco, el desembolso de cerca de 12 mil millones de euros destinados a ampliar capacidad de producción y a asegurar empleo en el Midwest responde a una visión de medio plazo: sostener el crecimiento de Durango y fortalecer la rentabilidad de las demás carteras de producto.
Mirando hacia el futuro, la dirección de la compañía ha dejado entrever que el portafolio se ajustará para 2026 y 2027, priorizando modelos con demanda estable y proyectos que permitan una transición gradual hacia electrificación, sin renunciar por completo a motores de combustión cuando los costos y la demanda lo exijan.
Este equilibrio entre tradición y modernización es, según analistas, la clave para que Stellantis recupere ritmo tras un año de cambios y desafíos.
En el plano competitivo, la dinámica de precios altos y la volatilidad macroeconómica configuran un escenario complejo para la industria, en el que Stellantis y sus rivales seguirán midiendo su capacidad para adaptar portfolios, optimizar costos y aprovechar sinergias entre marcas.
La historia reciente muestra que la empresa ha sido capaz de hacer ajustes significativos en plazos cortos; si logra consolidar ese impulso, podría convertir 2026 en un año de recuperación moderada y posicionarse para un 2027 con una mayor claridad sobre su estrategia de electrificación y su mix de vehículos de alto rendimiento y SUV de segmento medio.