Precios astronómicos de coches nuevos ralentizan ventas y empujan a buscar usados
Análisis sobre cómo los elevados precios de coches nuevos en 2025 afectan las ventas y llevan a consumidores a conservar sus vehículos o a adquirir usados, con conversiones a euros y contexto histórico.
Un vistazo a los datos de 2025 muestra un patrón claro: los #precios de los coches nuevos se han elevado a niveles que llevan a los compradores a posponer la compra o a buscar alternativas usadas.
Supuestamente, esa dinámica obedece a una combinación de inflación, cuellos de botella en la cadena de suministro y costos de materiales que no retroceden con la demanda.
Según CarEdge y otros analistas, algunas versiones tardan mucho más en vender que sus rivales dentro del mismo segmento, lo que indica un menor valor percibido para ciertos modelos frente a alternativas más asequibles.
En cifras concretas, ciertos modelos no están logrando un despegue rápido a pesar de los descuentos o de mejoras en equipo. El Grand Wagoneer de Jeep, por ejemplo, parte de 63.240 dólares, lo que en euros ronda aproximadamente los 58.180 €. El Tahoe de Chevrolet sale con un precio de 60.400 dólares, alrededor de 55.600 euros. Y el Dodge Charger EV, cuyo precio de entrada es de 54.995 dólares, se sitúa en torno a 50.600 euros. Estas referencias ilustran el rango alto de precios que algunos compradores deben considerar cada vez que visitan un concesionario.
La dinámica de ventas lentas también se refleja en el inventario: el Grand Wagoneer tiene una oferta de mercado de alrededor de 400 días para vender todo su stock.
El Tahoe, en su segmento, compite en una categoría de grandes SUV donde la demanda es elevada, pero aun así coexiste con una oferta que puede prolongar el tiempo de venta en determinadas configuraciones.
En contraste, otros rivales dentro de la misma familia de grandes SUV muestran situaciones distintas, con varios modelos encontrando mejor aceptación pero no exentos de presión por el precio y por costos de mantenimiento.
A la hora de automóviles eléctricos, algunas opciones siguen resistiéndose al ritmo de ventas esperado. El Volkswagen ID.4, por ejemplo, presenta una media de 471 días de suministro en inventario, lo que contrasta con la expectativa de lanzamientos y promociones. El Subaru Solterra también aparece con una oferta de mercado elevada, cercana a los 411 días, mientras que el Dodge Charger EV mantiene un suministro de 446 días.
Estas cifras subrayan que, incluso dentro de la electrificación, la combinación de precio, autonomía percibida y sensaciones de utilidad está condicionando la demanda.
La oferta de incentivos y subsidios para vehículos eléctricos también está en el foco de debate
La oferta de incentivos y subsidios para vehículos eléctricos también está en el foco de debate. Presuntamente, la administración podría revisar o recortar ciertos incentivos, lo que podría frenar la demanda de EVs en algunos mercados. En este contexto, Stellantis ha anunciado, supuestamente, un plan para eliminar gradualmente las versiones híbridas enchufables a partir de 2026, lo que podría modificar el mapa de opciones para compradores que buscan eficiencia sin renunciar a la practicidad de un motor de combustión interna.
Históricamente, los precios de los coches se han movido al compás de la inflación y de la tecnología. En la última década, la brecha entre el costo de fabricación y el precio de venta minorista se ha estrechado algunos años y se ha ampliado en otros, dependiendo de la coyuntura de suministros y de las tasas de interés.
Esto ha significado que, en ciertos periodos, los coches nuevos han sido menos accesibles para familias medias, mientras que la demanda se ha movido a segmentos más asequibles o a vehículos usados con mejor relación precio-valor.
Con todo, los analistas apuntan a un año que podría cerrar con una ralentización de la demanda para algunos modelos y con una mayor preferencia por opciones que ofrezcan valor percibido a largo plazo.
Aunque algunos coches siguen atrayendo interés por su tamaño, tecnología o reputación, la combinación de precios elevados y la competencia de usados y de alternativas híbradas o eléctricas más económicas podría mantener la presión sobre las ventas de nuevos en los próximos meses.
Supuestamente, este escenario podría evolucionar a medida que se clarifique el panorama de incentivos y que la oferta de modelos atractivos para la compra final se ajuste a la demanda real de los consumidores.