El Chacho se juega su primera gran prueba en River: derrota ante Boca expone dudas y urge ajustes
La llegada de Eduardo Coudet a River prometía un cambio; la derrota frente a Boca dejó señales claras de que el equipo necesita cambios tácticos y físicos para sostener el proyecto.
River Plate dio un paso al frente que terminó quedándose corto. El debut de Eduardo 'Chacho' Coudet al frente del equipo de Núñez despertó un aire distinto: más intensidad, mayor presión y una idea de juego que, al menos, insinuaba claridad.
Sin embargo, la realidad de la cancha fue otra. En seis victorias y un empate que parecían indicar un cambio de ciclo, el equipo no logró exhibir ese sello y cayó ante Boca en el Monumental, un resultado que, como suele ocurrir en estas citas, pesa y mucho.
La única pista de mejora llegó frente a Belgrano en el Monumental, pero fue apenas un atisbo que no alcanzó para transformar el rendimiento general.
Esta derrota funciona como un golpe de realidad para el Chacho: hay que sacar adelante un proceso con prisas, pero sin perder la paciencia. En la charla posterior al partido, el entrenador se mostró autocrítico y dejó claro que hay que levantarse y trabajar; la exigencia de ganar está en el ADN del club y cada partido es una obligación.
Quedan a la vista varias cuestiones: una conformación de plantilla que no cierra y una preparación física que levanta dudas. En el cierre del encuentro, cuando Herrera recibió el penal y fue a reclamar, la mayoría de los jugadores se agachó a elongar antes de reanudar; esas imágenes resultaron reveladoras, pero lo más trascendente es que el medio campo no impone el juego que quiere el Chacho y el equipo se muestra vulnerable ante rivales de alto nivel.
Coudet insistió en que
Para complicar el panorama, varios ausentes clave se notaron. Fausto Vera y Juan Fernando Quintero se lesionaron a mitad de semana, y la decisión de incluir a Juan Cruz Meza fue por necesidad. Coudet insistió en que, en momentos difíciles, brillan los chicos de la casa, pero cambiar la ecuación y mantener el control cuando hay jóvenes en cancha es complicado.
Con la salida de Driussi, el equipo quedó con menos variantes y la referencia en el mediocampo se hizo más exigente.
En lo que respecta a Leandro Paredes, el técnico señaló que no estuvo tan libre: dejó dos envíos largos en la primera parte y, en la estructura, River terminó mal parado.
En la segunda mitad el equipo tuvo más posesión, pero no logró encadenar momentos claros de ataque. Aun así, el Chacho dejó claro que la dinámica de trabajo continúa y que el objetivo es que el equipo recupere la confianza y la precisión en ataque en los próximos compromisos.
Más allá del partido, este cruce con Boca no es un caso aislado para River. En los años recientes, la presión por pelear títulos y sostener un proyecto a largo plazo ha marcado cada temporada de Núñez. Coudet llega con un currículum de promover juego ofensivo en Rosario Central y Racing, y ahora tiene ante sí el reto de convertir esa promesa en una versión de River que funcione de inmediato, especialmente ante rivales que exigen victorias en cada clásico.
El club, acostumbrado a vivir en la corda floja de la exigencia, espera que este inicio sirva como un punto de inflexión y no como otro recordatorio de que el camino de reconstrucción será largo, con jornadas duras y, sí, con la mirada puesta en el futuro inmediato de la plantilla.