Sebastián #Beccacece se dejó llevar por la emoción y nadie pudo evitar ver en su rostro la mezcla de orgullo y alivio tras el triunfo histórico de #Ecuador frente a Alemania, un 2-1 que mete a la Tri en los dieciseisavos de final del Mundial 2026.
En la sala de prensa, entre preguntas y aplausos, el entrenador rosarino habló con ese tono cercano que suele usar cuando siente que las cosas se están haciendo bien: se notaba que había visto a su equipo construir, desde el primer minuto, una idea clara y un funcionamiento que ya no parecía casualidad.
No fue una conversación cualquiera. Beccacece conectó lo terrenal con lo simbólico: pidió unión para todo el país, citando de forma provoca-mente histórica a Simón Bolívar y a José de San Martín como ejemplo de lo que se puede lograr cuando el pueblo se organiza y se mantiene unido.
Dijo que la vida, a veces, es aprender a sufrir con templanza, pero que la táctica y la fe deben ir de la mano para poder competir con cualquiera. Esos matices, decía, son los que le dan a un equipo esa capacidad de responder cuando más lo necesita.
El reconocimiento al grupo fue casi un monólogo de gratitud. Beccacece elogió a los jugadores por venir de contextos humildes y ahora estar en posiciones privilegiadas por su esfuerzo. Habló del apoyo de la afición, de tres estadios llenos, y de lo que eso representa para un grupo que, según él, ya no es solo talento sino también un proyecto de convivencia.
Enciende el relato la imagen del entrenador recorriendo Ecuador, desde Quito hasta Guayaquil, y encontrando a cada persona con la misma energía trabajadora que define a la nación.
El análisis táctico vino después, y aquí el técnico dejó claro que la derrota frente a Costa de Marfil y el empate ante Curazao no cambiaron su idea: se trata de empoderar a un bloque de jugadores para que sientan que pueden competir con cualquiera.
Se explicó que el cambio en la alineación fue mínimo: se movió a Minda para dar entrada a Pepo, pero la esencia era la misma. “La propuesta desde que llegamos es que el grupo crea en sí mismo y, a la vez, que sea prudente”, comentó.
Beccacece no se escondió ante el logro y, con un balance histórico, afirmó que hoy se dio una de las victorias más significativas en la #historia de los Mundiales para Ecuador.
No se limitó a celebrar el presente; dejó flotando la idea de que el país está viviendo un pico de rendimiento que podría abrir más puertas en el futuro cercano.
Uno de los momentos más emotivos de la charla vino al contar un gesto que habla de la armonía del vestuario: Enner Valencia cedió la cinta de capitán a Moi Caicedo antes del partido, en una escena que el técnico describió como una metalurgia de la familia dentro del equipo.
“Es como si un padre entregara la cinta al hijo; ese gesto dice mucho del legado que intenta dejar este grupo”, comentó, añadiendo que Valencia representa la continuidad de ese legado para la selección.
Beccacece
Beccacece, gran aficionado al rock argentino, no dejó de hacer una pausa para hacer referencia a Los Redondos y a una letra que, según él, resume la actitud del equipo: “La vida te regala estos momentos para compartirlos con los que amas.” Subrayó que esa energía de combate que emana de la cultura del rock le da fuerzas para afrontar lo que viene.
De cara al futuro inmediato, el técnico confirmó que el plantel volverá a concentrarse en su base de Ohio, con la cautela como guía: la euforia es grande, pero no hay que perder de vista que el camino no termina aquí.
“Estamos felices, pero no hay nada que cambie nuestra idea: la #unidad es la clave para sostener el funcionamiento”, explicó, y dejó claro que el objetivo de ver a Ecuador avanzando a cuartos de final no es una quimera sino una posibilidad real que, si se mantiene el mismo espíritu, podría hacerse realidad.
Con este triunfo, Beccacece no solo sumó un récord personal de emoción; dejó un legado de confianza para un Ecuador que mira hacia el horizonte con la sensación de que ha llegado a un nuevo nivel de convivencia entre talento, trabajo y fe en el proyecto.