El Mundial 2026 amplía su formato a 48 selecciones y un calendario de 38 días en Norteamérica
La Copa del Mundo de 2026, organizada por Estados Unidos, México y Canadá, incrementa la participación y la duración, con un impacto logístico y económico significativo para la región.
El Mundial de 2026, que se disputará en Estados Unidos, México y Canadá, será el más extenso de la historia, con una duración prevista de 38 días.
A diferencia de ediciones anteriores, en las que competían 32 selecciones, el torneo contará por primera vez con 48 equipos participantes, lo que obliga a replantear tanto la fase de grupos como la #logística entre sedes.
Esta ampliación implica no solo más partidos, sino también un calendario más denso para asegurar el descanso de los jugadores y el correcto funcionamiento de los servicios en las ciudades anfitrionas.
La organización ha detallado que la fase inicial estará integrada por doce grupos de cuatro integrantes cada uno. Este formato mantiene la idea de que cada selección dispute al menos tres encuentros y añade una ronda adicional de eliminación directa, los dieciseisavos de final, para completar el recorrido hacia la gran final.
En total, el número de duelos asciende a 104, lo que representa un aumento significativo respecto a torneos anteriores y exige una planificación meticulosa de rutas, traslados y descansos entre sedes.
El inicio está fijado para el 11 de junio y la final se disputará el domingo 19 de julio de 2026, finalizando una maratón futbolística que buscará mantener el interés de la afición a lo largo de casi un mes y medio.
El nuevo esquema no solo cambia la cantidad de partidos, también impacta la distribución de las sedes y la distribución de ingresos. En este sentido, la expansión promete un flujo mayor de ingresos por derechos de televisación y patrocinios, además de un impulso notable para el turismo en centros como Miami, Ciudad de México y Toronto, entre otros.
En términos económicos, las federaciones esperan ingresos significativos en euros provenientes de derechos de transmisión, acuerdos comerciales y el turismo asociado a un torneo de esta magnitud; aunque las cifras oficiales son preliminares y dependen de acuerdos concretos y de la evolución del mercado global.
La FIFA y los organizadores subrayan que el objetivo es maximizar el atractivo del espectáculo sin desbordar los calendarios de las ligas locales ni los compromisos europeos.
El desafío para técnicos y cuerpos técnicos consistirá en gestionar las cargas físicas ante un periodo de competición más extenso y con traslados intercontinentales que pueden resultar agotadores.
La mayoría de los estadios de #Norteamérica cuenta con instalaciones de alto nivel y experiencia en grandes eventos
En cuanto a la infraestructura, la mayoría de los estadios de Norteamérica cuenta con instalaciones de alto nivel y experiencia en grandes eventos, aunque el desgaste del césped y la logística de múltiples sedes siguen siendo temas de análisis para las autoridades y los clubes.
Históricamente, la ampliación de torneos ha respondido a la demanda de ampliar la audiencia y la participación, y el #Mundial 2026 podría reforzar la posición de la región norteamericana como centro de grandes eventos futbolísticos en los próximos años.
Más allá de la competencia en sí, este nuevo formato podría influir en el desarrollo de infraestructuras, experiencia para los aficionados y capacidades logísticas de las ciudades anfitrionas.
En conjunto, se espera que la edición de 2026 deje una marca duradera en la forma de concebir, organizar y financiar una Copa del Mundo, al tiempo que ofrece una plataforma para nuevos talentos y un espectáculo global para millones de seguidores en todo el mundo.