River Plate, a un paso del título: la historia que lo llevó a la final en Córdoba contra Belgrano

River Plate, a un paso del título: la historia que lo llevó a la final en Córdoba contra Belgrano

El Millonario superó críticas y dudas para clasificarse a la final del Torneo Apertura y enfrentar a Belgrano en Córdoba. Un recorrido marcado por un cambio de rumbo con Coudet al frente y una serie de milagros que encendieron la ilusión.

River Plate está a un paso de alzar el Torneo Apertura y este domingo disputará el partido decisivo ante #Belgrano en el estadio Mario Kempes de Córdoba.

Nadie hubiese imaginado hace unas semanas que el club conducido por #Eduardo Coudet llegaría a una final tan determinante, pero así quedó la historia: un equipo que, tras un traspié frente a Atlético Tucumán, encontró una reacción en forma de charla sincera entre el entrenador y la plantilla y, de ahí en adelante, una línea ascendente que dejó fuera de la pelea a rivales con más presión y menos respaldo popular.

La derrota ante Atlético Tucumán, apenas antes de iniciar los playoffs y con el equipo alineando a la mayoría de los titulares, dejó sensaciones encontradas en Núñez.

En ese momento, hubo una reunión profunda entre el Chacho y su grupo: se reconocieron errores, se remarcaron virtudes y se ajustaron conceptos para volver a creer.

Esa conversación, según comenta el entorno del club y lo que luego se supo por distintas crónicas, marcó el punto de inflexión y abrió la puerta a una reacción que parecía lejana.

La primera señal positiva llegó en la Copa Sudamericana. En Venezuela, River superó 2-1 a Carabobo gracias a un golazo de Maxi Salas en el tiempo agregado, cuando River jugaba con Matías Viña en la portería porque Santiago Beltrán había sido expulsado.

Aquel triunfo, más que por el resultado, mostró a un equipo con confianza renovada y con la idea clara: creer para convertir las situaciones difíciles en oportunidades.

Ese fue el impulso que necesitaban para empezar a ver posible lo impensado.

Antes de emprender el viaje al Caribe, Coudet dejó una frase que se podría convertir en citada si el desenlace acompaña: “Que la ambición de ganar supere el miedo a perder”.

Esa mentalidad se convirtió en combustible para los playoffs, donde River fue de menos a más. El club dejó fuera a San Lorenzo en una clasificación que parecía imposible, logró remontar ante Gimnasia sin mayores complicaciones y, en un gran partido, derrotó a Rosario Central, uno de los favoritos, dominando el juego y demostrando una versión más sólida y sostenida.

El propio entrenador, con su característico estilo de ‘jugadorista’ y dejando el protagonismo en los futbolistas, ha defendido que el mérito de este tramo corresponde al grupo: “Los jugadores son los principales responsables y los artistas de esto; yo solo trato de ayudarlos”.

Aunque las críticas señalaban que la buena fortuna podría estar detrás de algunos triunfos, Coudet ha insistido en que el fútbol es un ejercicio de esfuerzo y desgaste sostenido, que las rachas se construyen con trabajo diario y con una idea clara de juego.

De cara al duelo del domingo ante Belgrano

De cara al duelo del domingo ante Belgrano, la duda táctica se mantiene en torno a la alineación y al esquema. Se baraja la posibilidad de mantener el 4-1-3-2, pero podrían aparecer cambios para cubrir ausencias o consolidar la presión. En cuanto a los nombres, el técnico deberá decidir quién ocupa la banda derecha si Gonzalo Montiel no llega: Fabricio Bustos sería el recambio. En el centro del campo, Aníbal Moreno sabe que podría perder su lugar si llega el regreso de otros titulares, y el debate sobre Sebastián Driussi y Joaquín Freitas podría marcar la ofensiva.

Las opciones para completar la medular y la delantera pasan por ajustar a Lucas Silva como acompañante o sustituto de Moreno, y por determinar si se mantiene el tridente de ataque o se recurre a un cambio de piezas.

El Chacho ya dejó claro que no busca promesas fáciles, sino una estrategia clara para enfrentar la final. “No voy a vender humo; basta con decir que el objetivo es competir y dejarlo todo en Córdoba”, parece decir cada vez que responde a preguntas sobre el plan de juego.

Independientemente de los nombres, la idea central es la misma: intensificar la presión, mantener la consistencia defensiva y buscar el desequilibrio en los momentos adecuados.

Este tramo decisivo ha transformado al River de esta temporada: el equipo aprendió a gestionar la presión, a sostener un ritmo alto y a creer en que cada partido puede ser clave.

Fue un proceso guiado por un entrenador que ha sabido leer la realidad del club tras la salida de Marcelo Gallardo, describiendo ese periodo de transición como un “Vietnam” que, poco a poco, se fue superando con trabajo y fe en la plantilla.

Con festividad contenida y mucha esperanza, el River de Coudet llega a la final en Córdoba con la intención de coronarse campeón y con la certeza de haber dejado atrás dudas que parecían inevitables.

Si se mantiene la línea exhibida en estas últimas jornadas, Belgrano enfrentará a un River decidido a cerrar la historia con un título que, más allá de su valor deportivo, significaría una reconfortante demostración de equipo y proyecto para el club y su gente.

El domingo, la historia podría cambiar de página en una ciudad que ya sabe lo que es vivir una final de fútbol grande. Si la ambición de ganar continúa superando el miedo a perder, River tendrá todas las cartas para lograrlo.

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