Un final de película en la B: Villa San Carlos se cae en el tramo final y Talleres Remedios de Escalada da otro paso clave hacia el Reducido

Un final de película en la B: Villa San Carlos se cae en el tramo final y Talleres Remedios de Escalada da otro paso clave hacia el Reducido

En la Primera B, un fallo colectivo en el minuto de descuento dejó a Villa San Carlos con otra derrota y permitió que Talleres Remedios de Escalada se mantenga firme en la pelea por el Reducido. El cierre del partido se convirtió en una secuencia surrealista que nadie olvidará.

La jornada de la Primera B, la tercera división del fútbol argentino, dejó una historia que parece sacada de una crónica de barrio pero con guiño a la realidad competitiva: un final insólito que llevó a Talleres de Remedios de Escalada a sostener su lugar en la pelea por el #Reducido y dejó a #Villa San Carlos con una derrota que, a estas alturas, duele más de lo que promete consuelo.

El encuentro se disputó en Remedios de Escalada, y el visitante, Villa San Carlos, ya venía mostrando un horizonte complicado: un equipo que marchaba 20º entre 22, aferrándose a la esperanza por puntos que le permitan escapar de los puestos de abajo.

Todo parecía encajar para un cierre limpio de un partido que, por momentos, tuvo más errores que aciertos y que terminó bautizando una secuencia que ya circula entre memes y comentarios de aficionados.

La cosa empezó como una guerra de nervios en la recta final. El árbitro añadió seis minutos al segundo tiempo y la pelota cayó en los guantes del arquero visitante, Tomás Akimenco, quien tardó más de lo razonable en pegarle o buscar un compañero.

Entre la duda y la presión, apareció Eugenio Olivera, recién ingresado, que aprovechó el desconcierto y dejó el balón suelto, listo para un posible regalo.

Olivera entró al área por la izquierda con la intención de definir de inmediato, pero acabó enviando un pase horizontal al centro del área que encontró a Franco Ojeda, defensa de Talleres, en una posición que parecía favorable para despejar.

La jugada se complicó cuando Ojeda, en vez de sacar la pelota fuera del área, terminó pifiando el golpe y dejó la pelota flotando en el corazón del área chica.

En ese instante, Antonio Martínez, que también había ingresado en el tramo final, apareció para intentar despejar, pero el balón terminó yéndose directo hacia su propio arco.

Fue un #gol en contra tan inesperado como desconcertante: palo y gol, en la última estocada del encuentro. El propio Martínez, al intentar recomponerse, se quedó sin opciones y la jugada concluyó con un ruido seco, que dejó a todos boquiabiertos. “No se puede creer”, se oyó entre voces de asombro en la grada.

El golazo en propia puerta dejó a Villa San Carlos sin puntuar

El golazo en propia puerta dejó a Villa San Carlos sin puntuar, y a Talleres, que ya venía rezando por una oportunidad en el tramo final, con la certeza de que la última jugada podía marcar la diferencia.

En las imágenes se aprecia una cadena de errores: la demora de Akimenco para sacar, el control fallido de Olivera, la intervención insegura de Ojeda y, finalmente, la mala puntería de Martínez que terminó traduciéndose en un desenlace que nadie esperaba.

El episodio no solo cambió el marcador, también alteró las emociones de los aficionados y dejó a Villa San Carlos con la necesidad de rearmarse de cara a las próximas jornadas.

Este tipo de remates vergonzosos y finales de partido, aunque poco frecuentes, no son extraños en el fútbol de ascenso. En la historia reciente de la Primera B, la tensión de la recta final ha favorecido o perjudicado por detalles minúsculos que se convierten en definiciones cruciales.

Lo que sí queda claro es que, para Talleres, este triunfo añade un valor añadido a su proyecto: afianza su posición en la zona de Reducido y envía un mensaje de que, en una competición tan igualada, cada minuto cuenta y cada error puede costar caro para el rival.

En la crónica de la jornada, queda también un recordatorio de que la lucha por el ascenso en la tercera división argentina es una carrera de distancia corta: cada victoria, cada gol en contra y cada error aislado pueden cambiar el rumbo de un equipo en cuestión de semanas.

Villa San Carlos necesitará recomponer su funcionamiento, corregir distracciones y volver a la senda de los resultados si quiere aspirar a un lugar en los cuartos de final de la clasificación por el Reducido.

Mientras tanto, Talleres continúa hablando con hechos: la clasificación está al alcance y la pelea promete ser larga, intensa y, sobre todo, imprevisible hasta el último minuto.

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