Aulai.es Aprueba tus oposiciones — Tests online, resúmenes, esquemas, audio y muchas más herramientas digitales para impulsar tu aprendizaje Empezar ahora →
Trump celebra el 'boom' del automóvil en Míchigan: inversiones millonarias y empleos que vuelven a casa

Trump celebra el 'boom' del automóvil en Míchigan: inversiones millonarias y empleos que vuelven a casa

El presidente Donald Trump visita Míchigan para presumir del renacimiento de la fabricación de coches en EE.UU. Aranceles protectores y políticas 'America First' han provocado que gigantes como GM, Ford o Stellantis inviertan miles de millones. Te contamos todos los detalles y cómo ha cambiado la situación.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha vuelto a Míchigan para celebrar lo que él llama 'el renacimiento del automóvil americano'.

Y no es para menos: las cifras hablan solas. Desde que llegó a la Casa Blanca, #Trump ha puesto en marcha una política comercial que prioriza lo que se fabrica dentro del país frente a lo que se hace fuera.

¿El resultado? Empresas como General Motors, Ford o Stellantis han anunciado #inversiones millonarias y están contratando a trabajadores a destajo. Vamos a verlo con detalle.

Primero, las cifras. General Motors va a invertir 6.000 millones de dólares en plantas de Estados Unidos, sobre todo en su fábrica de Orion Township, en Míchigan. Además, ha tenido que añadir un turno extra en su planta de Flint porque la demanda de pick-ups se ha disparado. Ford, por su parte, mete 3.000 millones en su BlueOval Battery Park en Marshall, lo que supondrá 1.700 nuevos puestos de trabajo. Y también ha añadido un tercer turno en su planta de Dearborn porque el F-150 es el rey de las ventas mundiales. Stellantis no se queda atrás: invierte 388 millones en un centro logístico de última generación, 140 millones en ampliar su planta de Detroit y 100 millones en Warren.

Hasta Detroit Diesel está llamando a trabajadores que había despedido y ha añadido un tercer turno.

¿Y esto por qué? Pues porque Trump ha impuesto #aranceles del 25% a todos los coches y camiones ligeros que se fabriquen fuera de Estados Unidos. También ha firmado una orden para que los vehículos ensamblados en el país paguen menos aranceles por las piezas importadas. Y además ha extendido ese 25% a los camiones medianos y pesados hechos en el extranjero. Vamos, que si quieres vender en el mercado americano, más te vale fabricar allí.

Los resultados se ven en los concesionarios. 2025 fue el mejor año en ventas de coches nuevos desde 2019. Ford tuvo su mejor año en seis, General Motors vendió más SUVs que nunca, y Jeep por fin volvió a crecer después de años de caídas. Todo ello ha sido posible porque las fábricas están funcionando a pleno rendimiento y los trabajadores tienen curro.

Míchigan se está llenando de inversiones en otros sectores

Pero no solo vive la industria del motor. Míchigan se está llenando de inversiones en otros sectores. OpenAI, Oracle y Related Digital van a gastar más de 7.000 millones en un centro de datos en Saline Township. Pratt Industries ha prometido 5.000 millones para reindustrializar el país, con miles de empleos para los trabajadores de Míchigan. Corning amplía sus instalaciones con 1.500 millones y más de 400 puestos de trabajo cualificados. Chobani invierte 567 millones en su planta de La Colombe, creando cientos de empleos. GE Aerospace mete 60 millones en sus plantas de Míchigan para fabricar motores de avión y aviónica. Y así hasta completar una lista de empresas como Saginaw Control & Engineering (50 millones), Adrian Steel (43,4 millones) o American Rheinmetall (31,7 millones).

En total, son decenas de miles de millones de dólares que están llegando a un estado que durante décadas había visto cómo la industria se iba a México o a China.

Hablando de historia: no hace tanto, la industria del automóvil estadounidense estaba en horas bajas. Durante los años 80 y 90, muchas plantas cerraron o se trasladaron al extranjero buscando mano de obra barata. La crisis de 2008 se llevó por delante a Chrysler y General Motors tuvieron que ser rescatadas por el gobierno. Pero con Trump, la cosa ha cambiado: sus aranceles han protegido el mercado interior y han obligado a las empresas a producir en casa. Algunos dirán que eso encarece los coches, pero los defensores de Trump responden que los empleos que se crean merecen la pena.

En resumen, la visita del presidente a Míchigan no es solo un acto de propaganda: es la constatación de que su estrategia comercial está funcionando, al menos en el sector del automóvil.

Las fábricas vuelven a funcionar, los obreros tienen trabajo y los inversores apuestan por Estados Unidos. Para los votantes de derechas en España, que defienden la soberanía nacional y la protección de la industria propia, este ejemplo puede ser un espejo en el que mirarse.

Porque, al final, lo que Trump ha demostrado es que, con decisiones firmes, se puede recuperar lo que parecía perdido.

Compartir: