Zaragoza convierte sus ahorros energéticos en ingresos: subasta pública y 201.836,88 euros para nuevos proyectos sostenibles
La ciudad de Zaragoza monetiza el ahorro energético de edificios municipales mediante Certificados de Ahorro Energético (CAE), prevé un ingreso de 201.836,88 euros y allana el camino para financiar más proyectos sostenibles.
Zaragoza está dando un paso práctico y rentable para las arcas municipales: va a sacar a concurso la venta de los ahorros energéticos generados por intervenciones en edificios públicos, con la expectativa de obtener un ingreso mínimo de 201.836,88 euros (IVA excluido). Esta operación la gestionará #Zaragoza Vivienda, la empresa municipal que agrupa las ayudas y gestiones de vivienda, y que ya ha dejado ver que la cifra podría incrementarse si las ofertas se sitúan por encima del mínimo.
El mecanismo es simple en su intención, pero novedoso en su alcance: monetizar el #ahorro energético a través de #Certificados de Ahorro Energético (CAE), tal como regula el Real Decreto 36/2023.
Con este marco regulatorio, los ahorros que se generan pueden convertirse en certificados que luego se venden para obtener ingresos que financien nuevas actuaciones de eficiencia.
En palabras claras para la gente: cada kilovatio hora de ahorro que aparece gracias a mejoras en climatización, aislamiento o equipos más eficientes se traduce en un certificado que tiene valor en el mercado y que el Ayuntamiento puede vender, devolviendo con ello parte de la inversión realizada y financiando más proyectos ambientales.
La operación de Zaragoza Vivienda se apoya en un ahorro anual total estimado de alrededor de 1.441,692 MWh/año, lo que permite justificar y justificar—con números simples para entenderlo—que estas mejoras no son gastos sin retorno, sino una inversión que se rentabiliza con el tiempo gracias a que el ahorro se puede certificar y monetizar mediante CAE.
En el pliego se especifica además un precio mínimo unitario de 140 euros por MWh, IVA excluido, marca de referencia para las ofertas y, por tanto, para fijar el umbral mínimo de rentabilidad de la operación.
La enajenación a través de subasta se centrará en el edificio municipal de viviendas ubicado en la calle Emmeline Pankhurst, 8-24, en el barrio Actur Rey Fernando, construido en 1992.
Las actuaciones de eficiencia energética consistieron en mejorar la envolvente térmica: mejor aislamiento en cubierta, fachadas y planta baja, además de la mejora de carpinterías exteriores y vidrios.
Con ello se persigue no solo rebajar el consumo de energía, sino también mejorar el confort de las personas que viven y trabajan en esas instalaciones.
La medida no es un caso aislado dentro de la ciudad. Las intervenciones de eficiencia energética que han permitido generar estos ahorros se han aplicado, de forma destacada, en edificios municipales como el Teatro Principal, la Casa de los Morlanes, la Biblioteca Municipal Manuel Alvar, la Casa de las Culturas y el Centro de convivencia para personas mayores de San José, entre otros.
Las mejoras en climatización y envolventes térmicas han reducido el gasto energético y han dejado a la ciudad en condiciones de certificar esos ahorros para su venta a empresas interesadas en adquirir CAE
En cada uno de ellos, las mejoras en climatización y envolventes térmicas han reducido el gasto energético y han dejado a la ciudad en condiciones de certificar esos ahorros para su venta a empresas interesadas en adquirir CAE.
Pero, ¿qué es exactamente un CAE? Es un certificado electrónico que garantiza que, tras una actuación de eficiencia energética, se ha conseguido un nuevo ahorro final equivalente a 1 kWh.
Si una intervención ahorra 500 kWh al año, se pueden obtener 500 CAE. Este instrumento permite monetizar los ahorros, de modo que quien ha invertido en la mejora pueda recuperar parte del coste mediante la venta de #CAE en el mercado.
En ese sentido, la normativa del CAE facilita que entidades obligadas a realizar aportaciones a un Fondo de Eficiencia Energética realicen esas aportaciones mediante la adquisición de CAE, que sí tienen soporte en actuaciones de eficiencia.
La iniciativa de Zaragoza no solo tiene un componente económico; también consolida el compromiso de la ciudad con la agenda ambiental. Zaragoza es ya un referente entre las grandes ciudades españolas por su uso de mecanismos de financiación basados en ahorro energético y su voluntad de convertir la eficiencia en una fuente de ingresos para nuevos proyectos sostenibles.
Además, la ciudad forma parte de la Misión de Ciudades Inteligentes y Climáticamente Neutras, un marco que impulsa a los municipios a plantear soluciones prácticas frente al cambio climático a través de la innovación y la eficiencia.
En resumen, la venta de estos ahorros energéticos dota a Zaragoza de recursos para continuar invirtiendo en eficiencia, mejora de infraestructuras y servicios para los vecinos, y lo hace con un lenguaje claro: la inversión pública que ahorra #energía se transforma en ingresos que permiten seguir avanzando sin subir la presión fiscal.
Es, en definitiva, una jugada que combina economía responsable y compromiso con el entorno, dos ejes que suelen mover a muchos votantes de cara a las próximas citas electorales: menos gasto desperdiciado, más proyectos útiles y una ciudad más eficiente para sus vecinos.