Donde habita el olvido: una instalación que te invita a recorrer tu memoria en Zaragoza
La zaragozana Laura Gracia (Lalá) inaugura en el Centro de Historias una instalación inmersiva que transforma el Espacio Tránsito en dos planos de recuerdo: lo luminoso y lo olvidado. Abre el 18 de marzo y podrá visitarse hasta el 28 de junio.
El #Centro de Historias del Ayuntamiento de #Zaragoza inaugura el próximo 18 de marzo una exposición que no es un cuadro colgado en la pared.
Donde habita el olvido, una #instalación de la zaragozana Laura Gracia, conocida en el mundo del #arte como Lalá, toma forma en el Espacio Tránsito y podrá visitarse hasta el 28 de junio.\n\nLa idea central es sencilla, pero poderosa: convertir la arquitectura abierta y luminosa del centro en un escenario inmersivo, un lugar donde caminar, mirar y sentir se convierten en una única experiencia.
El visitante atraviesa un umbral simbólico para adentrarse en un territorio íntimo, donde la #memoria se presenta como un proceso vivo y en constante cambio.\n\nLa exposición propone ver la memoria como algo dinámico: los recuerdos no son estáticos, se deforman, se intensifican o se desvanecen con el paso del tiempo.
Ese juego entre lo que fue y lo que aún se recuerda se convierte en el eje de la instalación, que busca que cada persona se descubra a sí misma a través de lo que guarda en su mente.\n\nEl color domina la escena: el rosa fucsia impregna casi todo el recorrido y no aparece para decorar, sino para activar emociones, para que el visitante sienta en la piel la intensidad de la memoria.
Esa tonalidad no es capricho; funciona como detonante emocional que acompaña el recorrido entre lo real y lo recordado, entre lo compartido y lo íntimo.\n\nLa intervención se organiza en dos ámbitos diferenciados que dialogan entre sí. Por un lado, el espacio de los recuerdos luminosos, aquellos que forman parte del relato colectivo y de la identidad visible. Por otro, una zona más oscura y contenida que guarda los recuerdos relegados, los fragmentos incómodos o difusos que permanecen latentes en la conciencia.
Este segundo ámbito está delimitado por una verja de apariencia carcelaria y se construye con capas superpuestas de palabras, trazos y gestos que sugieren la acumulación y el peso de lo no resuelto.\n\nEn el lado opuesto, la memoria aparece como un archivo visual organizado en compartimentos que evocan un gran archivo mental. Las piezas, hechas con óleo, acrílico o dibujo, recuerdan instantáneas cercanas al formato de las polaroids y presentan distintos grados de nitidez y ausencia.
\n\nUno de los elementos centrales de la instalación es una puerta rosa situada en el plano intermedio del espacio
El tamaño de las obras varía según la intensidad del recuerdo que representan; no hay jerarquías predefinidas, solo la forma en que cada recuerdo surge o se desvanece en la mente.\n\nUno de los elementos centrales de la instalación es una puerta rosa situada en el plano intermedio del espacio. Más que un objeto, funciona como un umbral simbólico que invita a ser atravesado. Tras ella, un espejo devuelve al visitante su propia imagen, generando un instante de confrontación íntima en el que la experiencia artística se vuelve personal.
Este gesto refuerza la idea de que la exposición no solo representa una mente, sino que activa la del propio espectador.\n\nLA AUTORA\nLaura Gracia, conocida artísticamente como Lalá, es artista, ilustradora y muralista. Su lenguaje es expresivo y colorista, y suele convivir una mirada optimista con la exploración de dimensiones más introspectivas. A lo largo de su trayectoria ha participado en exposiciones en distintas ciudades españolas y ha desarrollado proyectos vinculados al arte urbano y a intervenciones en espacios públicos.
Desde 2015 dirige La Fábrica de Arte, un espacio creativo ubicado en el barrio zaragozano de Miralbueno, que se ha consolidado como un punto de encuentro para la formación y el desarrollo artístico.
Su práctica combina investigación plástica con la dimensión pedagógica, manteniendo un diálogo constante entre creación y transmisión.\n\nEn el Centro de Historias, un escenario municipal que ha albergado toda clase de propuestas, esta instalación demuestra que el arte puede convertir un edificio público en un lugar para la reflexión individual y colectiva.
Si te acercas, no solo vas a ver piezas: vas a sentir la memoria, vas a recordar o a inventar recuerdos, y te vas a ver a ti mismo frente a un espejo que te invita a mirar más allá de la superficie.
En definitiva, Donde habita el olvido es una propuesta que busca conectar el pasado con el presente de cada visitante y, de paso, recordar que la memoria es una asignatura pendiente de todos, que se escribe y se reescribe con cada mirada.\n