Un análisis oficial de la Columbia Británica proyecta que un terremoto de gran magnitud frente a Vancouver Island podría provocar más de 3.400 muertes, miles de heridos y pérdidas económicas superiores a los 118 mil millones de euros, con impactos considerables en infraestructuras y economía regional.
El escenario, descrito en un análisis de riesgo de desastres climáticos fechado en octubre de 2025, prevé pérdidas económicas que alcanzarían aproximadamente 118 mil millones de euros, con un impacto que superaría el de otros eventos regionales combinados.
Detalla además que en el día del sismo principal se registrarían más de 3.400 fallecimientos y más de 10.000 heridos, junto con la destrucción de unas 18.000 viviendas y daños severos en otras 10.000 estructuras.
El documento señala que, tras el temblor inicial, se desencadenarían olas de tsunami, réplicas y múltiples incendios, agravando la crisis de atención médica, suministros y servicios básicos en una región ya densamente urbanizada.
El informe especifica que la caída del crecimiento económico sería severa y que las pérdidas laborales y de productividad se prolongarían durante una década, con efectos que excederían las consecuencias de todos los desastres ocurridos en la provincia en los últimos dos siglos.
En particular, se señala una zona de mayor intensidad de daños que abarca la Isla de Vancouver y una franja costera de unos 20 kilómetros a lo largo del área metropolitana inferior, desde la frontera con Estados Unidos hasta la Sunshine Coast.
El análisis forma parte de la evaluación de riesgos de desastres y clima de la provincia y contrasta con estimaciones anteriores sobre la frecuencia de eventos extremos.
Aunque la probabilidad de que ocurra un megaterremoto en las próximas tres décadas se sitúa entre un 2 y un 10 por ciento, los científicos subrayan que estos escenarios —aunque de baja frecuencia— pueden ocurrir en cualquier momento y requieren una preparación prioritaria.
Especialistas consultados por el informe señalan que estas proyecciones se basan en simulaciones que estiman la respuesta estructural de viviendas y edificios según su ubicación, materiales y normativas de construcción vigentes.
Si bien hay un componente de incertidumbre, la conclusión clave es la necesidad de planes de emergencia actualizados y ejercicios regulares para que la población y las autoridades estén preparadas ante un posible evento de gran magnitud.
Y que la zona de Cascadia
El estudio también recuerda que el último gran sismo regional comparable ocurrió hace más de 300 años, y que la zona de Cascadia, que se extiende por más de 1.000 kilómetros desde Vancouver hacia el norte de California, continúa siendo objeto de vigilancia científica. Expertos advierten que, aunque el subdomo de #Cascadia presenta complejidades, la evidencia de rupturas históricas ha impulsado la implementación de mejoras en #infraestructura crítica, redes de emergencia y protocolos de comunicación para mitigar impactos.
En este sentido, el informe cita la necesidad de fortalecer la resiliencia de hospitales, carreteras, puentes y sistemas de suministro de agua y energía frente a eventos de gran magnitud.
A modo de orientación pública, el texto destaca que la educación continua y la participación ciudadana en simulacros de emergencia —como el clásico ejercicio anual de preparación frente a terremotos— son componentes esenciales para reducir pérdidas humanas y económicas cuando llegue el esperado “gran sismo” en la región.
El objetivo final es que la población conozca rutas de evacuación, planes de reunificación familiar y criterios para priorizar recursos en las primeras horas posteriores al evento, cuando la coordinación entre autoridades locales, provinciales y federales resulta crítica.
