La enfermedad de nariz blanca llega por primera vez a las Montañas Rocosas de Alberta y cambia la lucha por los murciélagos

Primera detección de la sindrome de nariz blanca en murciélagos en las Montañas Rocosas de Alberta, un indicio claro de la expansión de una enfermedad que ya ha diezmado poblaciones en Norteamérica. Se prueba con tratamientos y se llama a la ciudadanía a colaborar.

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Este hallazgo, que marca una expansión importante desde que el hongo se detectó por primera vez en la provincia en 2022 y con síntomas constatados dos años después, avisa de que la amenaza no se detiene.

El cuadro no es simple ni inocente. La infección no mata por el hongo en sí de forma directa; lo que hace es atacar la piel de la piel de los #murciélagos durante la hibernación. Al despertar, esas criaturas salen de un estado de suspensión de la alimentación, y su gasto energético se dispara sin que logren reponer reservas.

El resultado suele ser la deshidratación y la inanición, con el consiguiente colapso de las poblaciones. En Norteamérica, las estimaciones de pérdidas superan los 6,7 millones de murciélagos desde 2006, según datos citados por grupos de #conservación que monitorizan la enfermedad.

En Alberta, la detección de la enfermedad en las Montañas Rocosas representa una señal de que la propagación ha seguido avanzando tras las detecciones iniciales en la provincia.

A nivel de Canadá, hasta ahora la mayor parte de las provincias ha visto presencia del hongo, salvo algunas zonas aisladas, lo que resalta la magnitud del reto que enfrentan los conservacionistas.

La confirmación de síntomas en #Alberta se dio dos años después de que el hongo fuera detectado en la región. Este año, las autoridades y asociaciones de conservación identificaron evidencias de la enfermedad en tres cuevas de las Montañas Rocosas, incluyendo Cadomin y Wapiabi en el centro de Alberta.

La tercera cueva no ha sido revelada para evitar que el turismo y la curiosidad faciliten la propagación. Cadomin, de hecho, es la hibernacula más grande conocida de la provincia y viene cerrada al público desde 2010 precisamente para frenar la transmisión entre murciélagos hibernando.

La noticia no es alentadora para quienes estudian o aprecian a estas especies. Lisa Wilkinson, bióloga especialista en murciélagos de Alberta Environment and Protected Areas, lo resume con claridad: no es una buena noticia. En una evaluación de población realizada el año pasado en un hábitat de murciélagos de la provincia, se observó una caída de alrededor de un 80 por ciento.

En otras zonas de Norteamérica, los descensos han sido incluso mayores, entre el 90 y el 95 por ciento o más, por lo que el panorama no sorprende a quienes llevan años midiendo el impacto.

Pero no se ha constatado que afecte a ciertas colonias de murciélagos en esa región

El White-nose syndrome está presente en prácticamente todas las provincias canadienses salvo una excepción: la Columbia Británica ha detectado el hongo, pero no se ha constatado que afecte a ciertas colonias de murciélagos en esa región.

En Estados Unidos, la situación es similar en cuanto a la dispersión y al impacto, con miles de colonias afectadas y especies vulnerables.

Ante la magnitud de la amenaza, Alberta no se limita a observar. El año pasado comenzó a aplicar un tratamiento probiótico innovador para tratar de atajar la proliferación del hongo. El método se aplica mediante pulverización en las casas de murciélagos durante el verano y, de momento, los resultados son esperanzadores: se detectan niveles menores de hongo en los murciélagos y hay indicios de que los individuos pueden transmitir el probiótico entre ellos.

Aunque no hay una cura a gran escala ni una erradicación plausible, estas acciones a pequeña escala buscan reducir el impacto y preservar lo que sea posible de las poblaciones existentes.

La provincia continúa con estas aplicaciones y además captura murciélagos para evaluar su estado de salud y adaptar las estrategias de manejo. A nivel de especies, hay nueve murciélagos que habitan Alberta: tres migran al sur para el invierno y no parecerían ser tan susceptibles a la enfermedad, mientras que las seis que hibernan en la provincia sí lo son.

Entre las familias más afectadas se encuentran el murciélago ovalado y el myotis norteño, dos especies que el gobierno federal considera en peligro.

Para quienes viven en Alberta o en zonas cercanas, los científicos piden colaboración ciudadana. La Wildlife Conservation Society Canada y el programa comunitario de murciélagos de Alberta instan a los propietarios de tierras a informar sobre murciélagos que anidan en sus instalaciones, ya que esa información ayuda a entender mejor la distribución de las poblaciones.

También se invita a quien pueda, a entregar guano de murciélago para pruebas de laboratorio, lo que aporta datos valiosos para confirmar especies y estados de salud.

Cadomin no solo representa el mayor refugio de hibernación, sino también un símbolo de la fragilidad de estos animales ante una amenaza que parece adherirse a todas las regiones tras décadas de esfuerzo para preservar a estas especies.

Aun así, los científicos mantienen una dosis de esperanza: si logran que más murciélagos sobrevivan la hibernación y se reproduzcan, podría suavizarse el declive poblacional.

En resumen, la detección de la sindrome de nariz blanca en Alberta es un recordatorio de que la lucha por los murciélagos es una carrera larga y compleja.