BC busca copiar la vigilancia de ballenas de San Francisco para evitar choques con barcos
La Columbia Británica quiere imit ar el modelo de San Francisco Bay para rastrear ballenas con cámaras y una app, con el objetivo de reducir las colisiones entre cetáceos y buques y proteger la vida marina.
La vigilancia de #ballenas en la costa oeste de Canadá podría subir de nivel inspirándose en una experiencia que ya funciona a otro lado del Pacífico.
En British Columbia (BC) se están estudiando herramientas para saber dónde están las ballenas y qué hacen los barcos, tomando como modelo lo que ocurre en la bahía de San Francisco.
Allí, científicos, operadores de ferries y el público trabajan juntos para seguir a las ballenas gracias a una app y a un tipo de cámara muy específico.
Las cámaras WhaleSpotter, del tamaño de un microondas y montadas en cajas blancas, emplean imágenes térmicas para vigilar la actividad de las ballenas las 24 horas.
Los avistamientos quedan registrados en una app llamada Whale Safe, que se comparte entre investigadores, marineros y ciudadanos para conocer en tiempo real dónde se ven ballenas y qué rutas están siguiendo.
En San Francisco, algunas de estas cámaras están instaladas en tierra, mirando hacia la bahía, mientras otras van en los ferries que conectan la zona.
Según los responsables, cuantas más personas miren el agua, más ballenas se pueden proteger: es una comunidad que se convierte en recurso público para la conservación.
En BC, por ahora las cámaras WhaleSpotter están en tierra y no en barcos, lo que limita el radio de detección. El rango de estas cámaras es de unas dos millas náuticas, es decir, alrededor de 3,7 kilómetros, lo que deja a los ferries fuera de la cobertura plena si no se montan equipos en las propias embarcaciones.
Aun así, la idea es empezar a ampliar el sistema y ver si se puede adaptar a las rutas de #BC Ferries.
La vigilancia de los mamíferos marinos es crucial para entender sus rutas y evitar colisiones con barcos, un problema que ha recibido atención creciente en BC.
En los últimos años se han documentado varios incidentes: una ballena jorobada muerta en Wright Sound; un ternero de ballena jorobada golpeado por un ferry en otoño pasado; y la muerte de un ejemplar de la “J pod”, una familia de orcas, en 2016.
Este año se han encontrado siete ballenas grises fallecidas frente a la isla de Vancouver
Además, este año se han encontrado siete ballenas grises fallecidas frente a la isla de Vancouver. Estas cifras subrayan la necesidad de medidas coordinadas entre organismos y sectores.
En la bahía de San Francisco, los datos recogidos por Whale Safe se combinan con la experiencia de vigilancia para detectar tendencias y patrones de movimiento de las ballenas.
El objetivo es no solo ver lo que sucede en tiempo real, sino extraer conclusiones que permitan a las autoridades ajustar rutas y horarios de navegación, reduciendo riesgos para la fauna.
Para Canadá, la visión es clara: cuanto más se comparta la información entre agencias y países vecinos, más efectiva será la protección de las ballenas.
Expertos de #conservación señalan que la cooperación internacional es clave, ya que las ballenas no reconocen fronteras y las rutas migratorias pueden abarcar grandes extensiones de océano.
El reto es crear un sistema que combine datos abiertos, vigilancia tecnológica y la participación de la comunidad sin que ello suponga un obstáculo burocrático para la industria marítima.
Las autoridades de BC Ferries ya han dejado entrever su interés en probar detectores en la ruta norte, donde una ballena jorobada fue atropellada el otoño pasado.
Si los resultados son positivos, podrían extender la experiencia a otras rutas para mejorar la seguridad de las embarcaciones y la protección de los cetáceos.
En definitiva, la experiencia de San Francisco ofrece una hoja de ruta para BC: sumar ojos en el agua, gestionar datos de forma colaborativa y convertir la vigilancia en un servicio público de conservación.
No se trata solo de tecnología, sino de una cultura de cooperación que permita responder con rapidez ante avistamientos, ajustar trayectos y, sobre todo, reducir las muertes de ballenas provocadas por impactos con barcos.
Con el clima cambiante empujando a las ballenas a modificar sus patrones de migración y alimentación, una unión entre científicos, marineros y la ciudadanía es más necesaria que nunca para proteger a estos gigantes del océano.