La Canadian Wildlife Service estudia permitir una caza regulada de grullas sandhill en el norte de Ontario, con una temporada corta y límites de captura para responder a conflictos entre fauna y agricultura, sin perder de vista la conservación.
La propuesta establece, de ser aprobada, una ventana de #caza de dos semanas en las zonas del norte donde estas aves se concentran durante la migración de otoño, con restricciones pensadas para reducir riesgos para las poblaciones y para la #agricultura local.
En concreto, el plan contempla incluir áreas como Algoma, Nipissing y Temiskaming, además de regiones al sur de Sudbury; el distrito de Hudson y James Bay también quedaría abarcado por la medida.
Para garantizar la sostenibilidad, la temporada propuesta permitiría la captura de como máximo una grulla por día, y la caza estaría restringida a terrenos agrícolas para evitar alterar a las grullas cuando roostean en el bosque boreal.
Esos límites no serían aplicables en el distrito de Hudson y James Bay.
La participación quedaría condicionada a la obtención de una licencia provincial de caza de pequeños mamíferos y a un permiso federal de caza de aves migratorias.
A la hora de evaluar la propuesta, la CWS mantiene un canal de consulta pública abierto; las observaciones pueden enviarse hasta el 12 de febrero.
La propuesta surge tras años de presión por parte de comunidades de cazadores y agricultores, que señalan conflictos entre el aumento de las poblaciones de grullas y las cosechas.
Según los técnicos de la agencia, se ha venido registrando un incremento sostenido de estas aves en #Ontario y Quebec, lo que ha llevado a estudiar estrategias de manejo que permitan reducir daños sin afectar negativamente a la especie.
El lenguaje técnico de la CWS indica que existen dos poblaciones principales de grullas en Canadá: una población central que cría y migra a través de las provincias de las praderas y que llega a cifras cercanas al millón de aves, y una población oriental, más reducida, estimada en alrededor de 100,000 individuos.
Cuando la caza indiscriminada y la destrucción de humedales para la agricultura estuvieron a la base de su descenso
Las tendencias de varias décadas muestran que la población oriental ha experimentado una recuperación notable tras haber estado al borde de la extinción a finales del siglo XIX y principios del XX, cuando la caza indiscriminada y la destrucción de humedales para la agricultura estuvieron a la base de su descenso.
Las estimaciones de conteos para Ontario y Quebec señalan que, durante la parada de otoño, el paso de grullas orientales puede llegar a aproximadamente 50,000 aves, con alrededor de la mitad de la población oriental transitando por estas dos provincias.
Los responsables subrayan que la propuesta no pretende resolver de inmediato todos los conflictos entre grullas y actividades agrícolas, sino ofrecer una herramienta adicional de manejo dentro de un marco conservacionista y de uso sostenible de los recursos cinegéticos.
Entre los interesados, se espera que la respuesta sea moderada: no se prevé un alza rápida en los índices de caza, pero sí una posibilidad para quienes ya participan en actividades cinegéticas en áreas rurales.
En la conversación entre cazadores, a veces se menciona la carne de grulla como el llamado «ribeye del cielo», una referencia culinaria que, según los especialistas, debe ser tratada con cautela ante un recurso que requiere cuidado y moderación.
