El caso Epstein sacude la paleontología: misoginia, poder y financiación
Análisis en español sobre cómo la revelación de los archivos de Epstein ha puesto al descubierto misoginia, abusos y un sistema de financiación que favorece a los nombres más conocidos en paleontología, a expensas de las voces más jóvenes.
En los archivos del Departamento de Justicia de Estados Unidos se ha mostrado que Jeffrey #Epstein mantenía vínculos con cientos de científicos, entre ellos varios paleontólogos de renombre.
Esa lista, lejos de ser una sorpresa para quienes llevan años observando la disciplina, ha puesto al descubierto una realidad que mujeres en #paleontología señalan desde hace años: el abuso, el acoso y la prioridad de la financiación y la fama por encima del bienestar y la seguridad de quienes empiezan.
En la conversación entre divulgación y academia, muchos relatos describen un entorno en el que los poderosos controlan los presupuestos y donde las voces de las investigadoras jóvenes quedan a la sombra de los nombres más conocidos.
Esta dinámica no solo daña a las personas, también condiciona qué preguntas se hacen, qué proyectos se financian y qué carreras quedan en el camino.
Entre los nombres que han aparecido en los expedientes hay figuras muy conocidas en el mundo de los dinosaurios, como Jack Horner, conocido por su labor en paleontología y por inspirar parte de la ficción de Jurassic Park.
La información publicada sugiere que Horner viajó en 2012 al rancho de Epstein en Nuevo México para buscar financiación y que participó en actividades de ‘excavación’ con el propio Epstein.
Horner ha dicho que no veía irregularidades y que se arrepiente de no haber investigado más allá de la información que entonces circulaba. Estas afirmaciones no son una condena, pero sí muestran hasta qué punto la financiación puede entrelazarse con la reputación en un campo que ha buscado siempre grandes descubrimientos y grandes nombres.
Stuart Sumida, presidente de la Society of Vertebrate Paleontology (SVP), afirma que la tentación de financiar la ciencia con dinero fácil es real.
En las listas salen nombres que, según él, estaban buscando apoyo para sus proyectos; Epstein, con su capacidad para financiar conferencias, laboratorios y líneas de investigación, representaba para algunos investigadores una puerta de entrada que es difícil ignorar.
Eso no justifica nada, pero sí explica por qué el conflicto de intereses aparece con tanta frecuencia cuando el dinero entra en escena.
La reacción de las instituciones: SVP emitió un mensaje en redes y dijo que recibiría a quienes denunciaran conductas inapropiadas; además actualizó su código de ética para incluir el comportamiento interpersonal y creó una herramienta de denuncia online.
Por otro lado, con DinoCon, el encuentro privado británico señaló que bloquearía a cualquier persona que hubiera entablado correspondencia con Epstein o con su círculo tras la condena.
Estas medidas muestran un intento de convertir la defensa de la integridad en una prioridad, pero aún queda mucho por hacer en un entorno dominado históricamente por nombres masculinos.
Las voces femeninas consultadas a CBC describen un ecosistema en el que la supervisión a veces es floja y el alcohol y las distancias remotas de campo crean condiciones de vulnerabilidad.
Señalan que la #investigación de alto nivel suele estar en espacios donde las reglas se evitan o se flexibilizan
Señalan que la investigación de alto nivel suele estar en espacios donde las reglas se evitan o se flexibilizan, y que denunciar comportamientos abusivos puede traducirse en represalias, persecución legal o estigmatización.
En este marco, el miedo a perder oportunidades de viaje, de conferencias o de financiación frena quejas y denuncias, y las mujeres jóvenes acaban pagando el precio de un sistema que protege a los grandes nombres por encima de la seguridad de las nuevas generaciones.
En cuanto a las consecuencias, algunos implicados han respondido con declaraciones de arrepentimiento o con aclaraciones. Nathan Myhrvold, antiguo directivo de Microsoft, ha seguido financiando investigación en paleontología a pesar de haber estado muy ligado a Epstein; en su respuesta dijo que lamenta haber conocido a Epstein y que no aprobaba sus actos.
Paul Sereno, del Fossil Lab de la Universidad de Chicago, afirmó que las líneas de financiación de su laboratorio no se asocian a personas que denigran o explotan a otros, y confirmó que su institución mantiene una política de evitar colaboraciones con individuos que vulneren a otros.
Aun así, estas respuestas no calman a quienes denuncian que el daño ya está hecho: la confianza de las jóvenes científicas y la salud de las comunidades académicas quedan en juego.
La historia reciente de la ciencia muestra que, aunque ha habido avances, las desigualdades de #género siguen marcando la agenda. A lo largo del siglo XX y lo que llevamos de este siglo, mujeres como Mary Anning, Rosalind Franklin, y otras investigadoras actuales, han batallado por un reconocimiento que a menudo llegaba tarde.
La discusión sobre Epstein no es solo un escándalo de famosos: es una oportunidad para reformar normas, para crear entornos más seguros y para garantizar que la ciencia no dependa de las redes de poder, ni de la capacidad de un solo financiador para abrir o cerrar puertas.
Si la paleontología quiere avanzar hacia un futuro más sólido, debe atajar estas dinámicas y construir mecanismos de transparencia y responsabilidad que protejan a las voces nuevas, incluso cuando esas voces no sean las más ruidosas o las más publicitadas.
En resumen, la noticia de Epstein funciona como un espejo de los problemas estructurales que han afectado a la ciencia durante décadas. La paleontología, con sus descubrimientos fascinantes sobre el pasado, no debe convertirse en un laboratorio de abusos bajo la sombra del dinero. El camino hacia una disciplina más inclusiva y rigurosa pasa por reconocer errores, exigir rendición de cuentas y sostener una cultura de cuidado, respeto y ética que permita a todas las científicas avanzar sin miedo.