Reporta un aumento en los avistamientos de águilas calvas en Alberta, reflejo de décadas de esfuerzos de conservación que han ampliado hábitats y aumentado la presencia de estas aves rapaces en Calgary y las praderas.
Hoy estas rapaces se ven con mayor frecuencia desde el Bow River en Calgary hasta las praderas, lo que sugiere que sus hábitats se han expandido y que la población se ha recuperado en buena parte del territorio provincial.
El fenómeno no es casual: se debe a una combinación de protección legal, rehabilitación de aves heridas y monitoreo sostenido que, a lo largo de los años, ha permitido que las águilas calvas se instalen en lugares donde antes era poco probable verlas.
La presencia de águilas en entornos urbanos ha ido en aumento. En Calgary, naturalistas observan parejas anidadas en áreas como parques ribereños, lo que indica que ríos y humedales urbanos ofrecen refugio y alimento durante el año.
En otras zonas, incluso en campos lejanos de cualquier gran cuerpo de agua, los visitantes han registrado congregaciones de estas aves, lo que subraya la resiliencia de la especie cuando se protege su hábitat y se reducen amenazas humanas.
La población de águilas calvas en #Alberta incluye tanto residentes que se quedan todo el año como migrantes que anidan en lugares de Banff y otras áreas montañosas y que pasan el invierno en zonas más templadas.
Los expertos señalan que el sur de Alberta, con sus ríos abundantes y un mix de pesca y avifauna migratoria, ofrece condiciones favorables para anidar y buscar alimento durante todo el año, lo que facilita la presencia de estas rapaces en el territorio provincial.
En el ámbito de la rehabilitación y el cuidado, el Alberta Birds of Prey Foundation coordina trabajos con aves rescatadas de toda la provincia. El personal señala que hace décadas ver una águila calva en estas latitudes era una ocurrencia excepcional, y que la tendencia actual refleja cambios positivos en la salud de los ecosistemas y de la especie.
Que reúne a voluntarios para registrar la avifauna de una zona
Los datos de ciencia ciudadana son el otro pilar de este seguimiento. El conteo navideño de aves, que reúne a voluntarios para registrar la avifauna de una zona, superó las cuatrocientas águilas en esa región, cifra que muchos observadores consideran imposible de alcanzar hace 50 o 60 años.
Esta cifra, junto a otros registros, alimenta una visión de progreso en la #conservación de las rapaces en Norteamérica.
Desde el punto de vista histórico, la recuperación de las águilas calvas está inscrita en un marco continental de políticas ambientales. En los años setenta del siglo pasado, Estados Unidos clasificó a estas aves como especie en peligro, lo que impulsó campañas para eliminar las causas de su desaparición.
Canadá, a su vez, reforzó sus salvaguardas, prohíbiendo prácticas dañinas y destinando recursos a la protección de hábitats ribereños y de llanuras.
Las cifras que se citan en informes especializados señalan un crecimiento sustancial desde entonces y, a nivel continental, un aumento estimado en más de 600 por ciento desde 1970.
Aunque #Canadá no publica cifras oficiales en cada reporte, se estima que el país alberga decenas de miles de ejemplares, con un total que se sitúa alrededor de las decenas de miles a lo largo de la región.
Estos avances, no obstante, no eliminan amenazas como la pérdida de hábitat, la contaminación y, especialmente, el plomo de munición usada en la caza y restos de presas que pueden envenenar a estas aves.
Alberta también mantiene leyes que protegen a las águilas y a otras rapaces, pero sigue siendo necesario el compromiso público para reducir impactos humanos y conservar riberas y praderas que sostienen a estas especies.
En resumen, el repunte actual de avistamientos se entiende mejor como una señal de que la conservación, el monitoreo y la cooperación entre ciudadanos y autoridades pueden convertir una historia de vulnerabilidad en una trayectoria de resiliencia ecológica.
Nota: la fuente original no cita precios; por ello, en este texto no se incluyen cifras en euros. Si se aportaran montos de inversión en Canadá, podrían convertirse a euros según el tipo de cambio vigente al momento de la transacción. En cualquier caso, la historia permanece centrada en la conservación y la salud de los ecosistemas que sostienen a estas aves.
