Un alto mando de la división espacial militar de Canadá advierte sobre la posibilidad de que Rusia desarrolle armas en órbita, mientras el país avanza para asegurar su propio acceso al espacio mediante una capacidad de lanzamiento soberana, con impacto económico y estratégico.
El Brigadier General Christopher Horner, responsable de la 3ª División Espacial, explicó en una entrevista que la capacidad de acceso a bases de lanzamiento es crucial y que una acción de ese tipo tendría consecuencias catastróficas para las comunicaciones y la navegación por GPS.
Si [Rusia] implementara una capacidad de ese tipo y la detonara, las infraestructuras clave de comunicaciones y posicionamiento quedarían devastadas, afirmó Horner, subrayando que ese movimiento cambiaría las reglas del juego en la #seguridad global.
Sus declaraciones se producen en un momento en que otros líderes internacionales, incluido el Secretario General de la OTAN, han manifestado temores similares sobre la posibilidad de #armas #nucleares en el espacio, lo que alimenta un debate internacional sobre la seguridad orbital.
De los recursos de #defensa a la economía, la preocupación no es sólo militar, añadió Horner. Canadá, que ha buscado durante años asegurar un acceso constante al espacio, defiende una estrategia soberana de lanzamiento, con la idea de lanzar satélites civiles y militares desde suelo canadiense.
En el lenguaje oficial, se habla de una capacidad de lanzamiento espacial soberana, un objetivo que el presupuesto federal de 2025 ha comenzado a financiar con una dotación de 182,6 millones de dólares canadienses para un periodo de tres años.
Si se convierte esa cifra a euros, representa aproximadamente 122 millones de euros, una señal de la seriedad con la que el país aborda la cuestión.
El programa no es sólo teórico: #Canadá ya ha impulsado varias iniciativas para crear un puerto espacial comercial y reducir la dependencia de proveedores extranjeros
El programa no es sólo teórico: Canadá ya ha impulsado varias iniciativas para crear un puerto espacial comercial y reducir la dependencia de proveedores extranjeros.
Horner indicó que esa soberanía permitiría a Canadá mantener un suministro constante de satélites para comunicaciones, defensa y monitoreo ambiental, lo que a la vez podría impulsar el crecimiento de su #economía espacial y generar empleos en ciudades como Montreal, Toronto y Ottawa, donde existen firmas tecnológicas y centros de investigación de alto nivel.
La discusión se enmarca en una tradición internacional de control de armamentos en el espacio. El Tratado del Espacio Exterior de 1967 prohíbe las armas de destrucción masiva en el cosmos, y diversas reuniones de organismos multilaterales han intentado frenar una carrera armamentista de órbita.
En ese contexto, se han planteado preguntas sobre la viabilidad de equilibrar la seguridad con la apertura a la cooperación espacial. De cara al futuro, Canadá quiere evitar quedar a merced de quienes tienen más recursos para realizar lanzamientos, y por ello insiste en participar de forma activa en las discusiones diplomáticas para contener una posible escalada.
