Una autora de Nuevo Brunswick enviará su colección de cuentos a la luna gracias al Lunar Codex

Una escritora canadiense verá su colección de relatos archivada en la luna como parte del proyecto Lunar Codex, una fusión entre arte y tecnología espacial que mezcla literatura y exploración espacial.

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Desde Riverside-Albert, Nueva Brunswick, llega una noticia que podría parecer de #ciencia ficción pero es real: Jennifer Shelby, una autora de la costa atlántica de Canadá, verá su colección de relatos Borrowed Wings and other stories archivada en la luna.

Esta noticia forma parte de un proyecto llamado Lunar Codex, una especie de biblioteca espacial que recoge obras poéticas, narrativas y otras creaciones de más de 264 países y territorios, y que viajará alsatélite como parte del programa Artemis de la NASA.

\n\nLo curioso del Lunar Codex es su formato: no se trata de un libro tradicional, sino de microfilmes metálicos. El sistema, llamado NanoFiche, reduce las obras a una serie de grabados en placas de nickel tan pequeños como una lente de microscopio, pensados para resistir miles de millones de años en la superficie lunar.

Cada kilogramo de estas piezas de arte y texto tiene un coste de alrededor de un millón de dólares, lo que explica por qué las obras se minimizan para caber en una pequeña ficha.

\n\nEl proyecto ya ha lanzado varias misiones y tiene diez expediciones en total, de las cuales cinco ya se han enviado. La próxima carga, prevista para este invierno, incluirá la colección de Shelby, anunciada originalmente por Samuel Peralta, físico y fundador del Lunar Codex.

Peralta creó esta iniciativa hace unos años para “curar” a los artistas que habían quedado deprimidos por la pandemia y convertir la creatividad en una especie de legado universal.

\n\n Shelby, que vive a tiro de piedra de la Bahía de Fundy, describe su escritura como cuentos de hadas para personas que viven en el mundo contemporáneo: lo maravilloso no está lejos, está justo a la vuelta de la esquina.

Cuando recibió la propuesta en 2022, fue un poco incrédula al principio; la idea de enviar un libro entero a la luna parece imposible, y sin embargo ahí está la posibilidad de que su historia viaje para formar parte de una biblioteca cósmica.

El proyecto es un gesto simbólico: la idea de que la #cultura humana puede convertirse en un objeto tangible que sobreviva al propio planeta

\n\nAdemás de la hazaña tecnológica, el proyecto es un gesto simbólico: la idea de que la cultura humana puede convertirse en un objeto tangible que sobreviva al propio planeta.

Peralta destaca que la codificación de la obra en un metal estable permite que, si algún día alguien (o algo) llega a la luna, pueda leer las historias que nos definen.

De paso, el equipo del Codex destaca la diversidad: entre las obras hay contenido de 264 países y territorios, incluyendo 156 naciones indígenas, mostrando un mosaico cultural sin precedentes en una misión espacial.

\n\nPara Shelby, que ya ha publicado en revistas y antologías, la posibilidad de ver su trabajo en la luna es una especie de viaje inverso: una historia que nace de la realidad de la playa y las tormentas de la costa atlantica, termina en un archivo que podría ser encontrado por exploradores futuros o, tal vez, por formas de vida que decidan leerla.

Ella incluso ha dejado caer una chispa de humor: quizás un día los tardígrados evolucionen lo suficiente para leer nuestras historias, en su propia versión de ciencia ficción.

\n\nEste movimiento, que mezcla arte y física, también sirve para recordar la importancia de conservar la cultura humana ante la inmensidad del cosmos.

Lunar Codex no solo preserva palabras; preserva la memoria de comunidades, lenguas y vivencias diversas de todo el mundo. En un siglo donde la exploración espacial se vuelve cada vez más cotidiana, almacenar nuestras historias en la luna parece una promesa de continuidad y de curiosidad eterna.

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