La nueva temporada de producción de jarabe de arce en Nuevo Brunswick podría verse afectada por la sequía del año anterior, que redujo los niveles de agua subterránea. Los cultivadores temen una menor cosecha y muestran señales de cambio en el calendario de extracción.
Las condiciones secas y las temperaturas más altas de 2025 provocaron un descenso en los niveles de agua subterránea en varias zonas, lo que genera inquietud sobre el rendimiento que podría esperarse este año para la producción de savia.
Los pozos y los cauces de las corrientes llegaron a niveles más bajos de lo habitual, y eso podría traducirse en un menor caudal de savia cuando llegue el momento de la recolección.
David Briggs, propietario de Briggs Maples en Hillsborough, explicó que una reducción en la disponibilidad de agua subterránea o una menor intensidad de la luz solar puede disminuir la fotosíntesis de los álamos y maples, lo que a su vez ralentiza la producción de savia.
Aunque el calor también tiende a concentrar azúcares en la savia, el balance entre estos factores aún es incierto. Briggs señaló: “Tal vez la savia sea más dulce este año por la mayor exposición a la luz, pero quizá haya menos savia por la falta de lluvia. Hay tantos factores involucrados que es difícil prever qué pasará exactamente.” También mencionó que algunas personas de su zona perforaron pozos más profundos en años recientes y que, incluso entonces, varios acuíferos se secaron en 2025, lo que refleja la volatilidad de los recursos hídricos.
Otra realidad que preocupa a los productores es el ajuste del calendario de extracción. El ciclo de congelación y descongelación del suelo, junto con inviernos más suaves y eventos de calentamiento irregular, ha desplazado la época de inicio de la cosecha.
Tradicionalmente, la temporada de jarabe de #arce en la región comenzaba alrededor de marzo, pero cada año el periodo de recolección parece moverse hacia fechas ligeramente más tempranas, a veces a mediados o incluso a principios de febrero, cuando las temperaturas empiezan a subir.
Briggs afirmó: “Básicamente hay que perforar hoy y tener las cintas preparadas para cuando las temperaturas suban. La ventana de recolección se ha acortado y la gente debe estar lista para actuar.”
Jane Scott, copropietaria de Dumfries Maples, ubicada cerca de Nackawic, también observó caudales de agua más bajos en algunos de los arroyos de su finca.
“Este verano fue atípico; los niveles de agua estuvieron notablemente por debajo de lo habitual”, comentó. Aunque la familia lleva más de 25 años en el negocio y ha visto cambios en la temporada, la única certeza es que el resultado de la cosecha dependerá del cierre de la temporada.
“Esperamos que no se vea afectado, pero ya lo llevamos en la mente”, añadió.
El sector productor de jarabe de arce ha sido una parte valiosa de la identidad agrícola y de la economía local
A lo largo de la historia de Nueva Brunswick, el sector productor de jarabe de arce ha sido una parte valiosa de la identidad agrícola y de la economía local.
Aunque la región compite con otras grandes zonas productoras de Canadá, la conexión entre la savia y el #clima ha sido una constante de años de variabilidad climática.
En términos económicos, el jarabe de arce se negocia en euros en mercados internacionales, y las fluctuaciones de la producción pueden influir en los ingresos de las familias que dependen de este cultivo.
En este contexto, la temporada 2026 aparece como un ejercicio para medir la resiliencia de una industria que ha sabido adaptarse a cambios climáticos progresivos.
Los productores señalan que, pese a las incertidumbres, la tradición y el valor cultural del jarabe de arce en NB siguen intactos. La región continúa siendo testigo de un equilibrio entre prácticas tradicionales y estrategias modernas para gestionar recursos hídricos y optimizar la extracción de savia.
