El hígado podría ser el GPS de las palomas: así podrían navegar gracias a su sistema inmune

Un estudio alemán sugiere que células inmunes ricas en hierro en el hígado podrían actuar como sensores del campo magnético de la Tierra y guiar la navegación de las palomas migratorias.

Imagen relacionada de el higado nuevo gps palomas

Un grupo de científicos alemanes ha descubierto que la manera en que las #palomas se orientan por el mundo podría depender de un órgano sorprendente: el hígado.

El estudio liderado por Clivia Lisowski y Christian Kurts, en el marco del Max Planck Institute of Animal Behavior, propone que células inmunes ricas en hierro presentes en el hígado podrían actuar como sensores que captan el campo magnético de la Tierra y guían la navegación de las aves migratorias.

Durante mucho tiempo se ha sabido que las palomas utilizan una combinación de señales como el sol, los olores y los hitos visuales para orientarse, y que cuando estas señales escasean o se esconden bajo nubes, el #magnetismo entra en juego.

Pero hasta ahora nadie sabía cómo el organismo detecta esa información magnética con tanta precisión. La hipótesis actual sugiere que ciertos macrófagos del hígado, que limpian células rojas viejas y liberan hierro al hacer su trabajo, serían los encargados de percibir el magnetismo.

Estos macrófagos se sitúan junto a fibras nerviosas clave, lo que podría permitir que la información magnética llegue al cerebro de forma directa y funcione como una brújula interna.

Para probarlo, el equipo redujo temporalmente estos macrófagos en una tanda de palomas usando un fármaco específico. Después de un periodo de espera, los animales fueron liberados en condiciones en las que estaba completamente nublado, de modo que no hubiera señales solares ni otros indicios para orientarse.

La diferencia fue notable: las palomas que conservaban sus macrófagos funcionaban con normalidad y mostraban orientación, mientras que las que quedaban sin estos sensores se vieron desorientadas y se movían en direcciones erráticas.

La idea es que los macrófagos liberan hierro tras la degradación de glóbulos rojos y quedan junto a las fibras nerviosas que transmiten la información al cerebro, sirviendo como un sensor magnético.

Otros animales que usan el magnetismo para orientarse

El equipo vio que cuando se eliminan estos macrófagos, la navegación sufre de forma evidente y casi no hay una dirección clara hacia el destino. Un investigador veterano, que no participó en el estudio, afirmó que es un hallazgo sorprendente que podría abrir la puerta a entender la navegación de aves migratorias y, quizá, otros animales que usan el magnetismo para orientarse.

Otros expertos señalan que este trabajo invita a replantear la inmunidad como un sistema sensorial y que podría haber implicaciones para entender cómo funciona nuestro propio cuerpo.

Aunque los resultados son prometedores, los autores recomiendan más investigaciones para confirmar la causalidad y para entender mejor la ruta de la información magnética hasta el cerebro.

La historia de una paloma que terminó en España tras un viaje que empezó en Canadá ilustra lo complejo de estas rutas y recuerda que el magnetismo del planeta puede ser una brújula real para una gran diversidad de especies.

En resumen, este estudio abre una vía novedosa para estudiar la navegación animal y, con el tiempo, podría cambiar la forma en que entendemos la #biología sensorial y la interacción entre el cuerpo y el entorno.

Los científicos señalan que si se confirma el mecanismo, podrían existir otros órganos que funcionen como sensores para diferentes sentidos y procesos.