El CAC plantea normas para supervisar un sector en expansión, buscando proteger datos, evitar suplantaciones y mantener el orden social sin frenar la innovación tecnológica.
El regulador chino del ciberespacio, la CAC, ha presentado un borrador de reglas para gobernar el acelerado sector de los 'humanos digitales', avatares impulsados por inteligencia artificial que pueden imitar la voz, la apariencia y los gestos humanos.
El objetivo, explican, es equilibrar la innovación tecnológica con la necesidad de evitar daños sociales, como el uso indebido de datos o suplantaciones digitales.
Este movimiento llega en un momento en que la #tecnología de #IA avanza a ritmo vertiginoso y genera debates sobre ética, #seguridad y futuro laboral.
El término 'humano digital' describe a esas imágenes y voces generadas por IA que se ven y oyen como personas reales. En China ya se ven en redes sociales y en plataformas de comercio electrónico, y se usan para marketing, atención al cliente o incluso apoyo emocional.
Para muchos usuarios, estas herramientas ofrecen respuestas rápidas y una presencia constante; para otros, plantean riesgos de manipulación, engaño y dependencia psicológica.
El informe de Xinhua, la agencia estatal, señala que este sector movió alrededor de 4.1 mil millones de yuanes en 2024, un incremento del 85% respecto al año anterior, lo que ilustra la velocidad de su expansión y la presión para regularla.
Entre los casos citados está el de personas que buscan consuelo en avatares de familiares fallecidos. Por ejemplo, una mujer de 47 años, Zhang Xinyu, recurrió a una empresa llamada Super Brain para crear una réplica IA de su padre, fallecido de cáncer.
Aunque algunos amigos temen que la tecnología impida el duelo real, Zhang dice que «aunque la comodidad sea simulada, el amor que hay detrás de ella es real».
La empresa detrás de estas creaciones, Super Brain, ofrece clones por un precio muy bajo: alrededor de 3 dólares para un desarrollo básico. El proceso consiste en analizar fotos, vídeos y grabaciones de voz para construir una versión que imite la apariencia, la voz y las pautas de conversación de la persona fallecida.
Esta propuesta ha generado un intenso debate ético: promueve la memoria y el consuelo, sí, pero también podría facilitar fraudes, engaños o una dependencia emocional poco saludable.
El fundador, Zhang Zewei, ha reconocido que la industria está en una encrucijada y ha descrito las nuevas reglas como «inevitables», insistiendo que la #regulación equilibrada puede impulsar el crecimiento sin desincentivar la innovación.
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Las reglas propuestas por la #CAC buscan un marco regulatorio claro y práctico
Las reglas propuestas por la CAC buscan un marco regulatorio claro y práctico. Entre las medidas previstas se exige etiquetar explícitamente todo contenido generado por IA; se prohíbe la creación de clones deepfake sin el consentimiento explícito de la persona retratada; y se prohíbe ofrecer relaciones íntimas virtuales o fomentar hábitos dañinos en menores.
Además, el incumplimiento puede acarrear sanciones que oscilan entre 10,000 y 200,000 yuanes. Las normas, según la CAC, buscan no frenar la adopción de la IA sino encauzarla dentro de un marco que proteja a los ciudadanos y la seguridad nacional.
El interés internacional y el sentido práctico
Expertos señalan que Beijing quiere avanzar rápido en la adopción de la IA, pero dentro de un marco que garantice control y responsabilidad.
Lizzi Lee, de la Asia Society Policy Institute, comenta que estas medidas señalan una voluntad de combinar velocidad de innovación con un marco regulatorio sólido, para que los riesgos visibles se gestionen de forma temprana.
El periodo de consulta pública se mantiene abierto hasta principios de mayo, lo que permitirá a empresas y ciudadanos aportar su opinión antes de convertir las pautas en normativa.
A nivel histórico, esta señal encaja con una tendencia global: los países buscan regular la IA para evitar que el progreso tecnológico descontrole asuntos de seguridad, datos o integridad social.
En China, el énfasis está en un marco sobrio que promueva la claridad, la trazabilidad y una supervisión férrea de las tecnologías que pueden afectar la vida cotidiana de millones de personas.
En la práctica, significa que las plataformas y las empresas que empleen avatares IA deberán ajustar sus políticas, avisos y procesos de verificación para cumplir con estas reglas, sin obstaculizar un avance que ya se ha convertido en una pieza clave de la #economía digital china.
En resumen, el país quiere liderar con un modelo de regulación responsable: rápido para innovar, firme para preservar la seguridad y la estabilidad social.
