Un experimento multimillonario para criar grillos en Ontario, respaldado con fondos públicos, terminó en quiebra y dejó dudas sobre cuánto dinero público se recuperó y a qué costo para los contribuyentes.
El proyecto recibió un apoyo generoso de fondos públicos y dejó una huella internacional: en 2013 Aspire ganó el Hust Prize, un concurso con un premio de 1 millón de dólares, impulsado por el expresidente Bill Clinton.
A nivel de inversión, atrajo capital de Estados Unidos, Canadá, Irlanda y Corea del Sur, y recibió decenas de millones de dólares en préstamos y subvenciones federales.
La granja abrió sus puertas operativas en 2022, pero la realidad financiera comenzó a cobrar factura poco después.
Ya para 2025, Aspire entró en proceso de administrador judicial (receivership), y desde entonces han corrido cortinas sobre cuánto dinero público se recuperó y qué precio se pagó por el activo.
El valor final de la venta permanece sellado por orden del tribunal, y las cifras exactas no se han hecho públicas. En los expedientes judiciales figuran datos que apuntan a una deuda de Farm Credit Canada (FCC) de alrededor de 41 millones de dólares en ese momento; la Crown Corporation también declaró haber respaldado a Aspire con unos 8,5 millones de dólares a través de Agriculture and Agri-Food Canada (AAFC), de los cuales unos 7,8 millones seguían pendientes de cobro.
La caída, sin embargo, no fue de la noche a la mañana. Expertos en la industria señalan que el problema no solo fue técnico, sino de mercado. El mayor obstáculo es el factor yuck, es decir, el disgusto que algunas personas sienten ante la idea de consumir grillos. Aun cuando fuera posible, el precio del producto no acompañaba. Un envase de 454 gramos de polvo de grillos puede cotizarse en mercados canadienses y estadounidenses por casi 50 dólares, una cifra que sitúa el producto en la categoría premium más que en un snack asequible.
En otras palabras, el argumento de que es mejor para el planeta no fue suficiente para generar demanda masiva.
El negocio ha sido objeto de comparaciones entre modelos de cultivo. Aspire apostaba por un sistema muy automatizado, con montones de contenedores de plástico apilados que alojen grillos, una visión que contrastaba con enfoques más abiertos.
En Entomo Farms, una empresa canadiense que lleva años en el sector, la producción se basa en salas abiertas con envases de cartón que facilitan la observación y la gestión diaria.
Nuevo impulso en Durango para la producción de carne de alta calidad con inversión millonaria
Claudia Sheinbaum anuncia un programa estratégico para fortalecer la producción de carne en Durango, Coahuila y Sonora, con una inversión de aproximadamente 14 millones de euros, buscando mejorar el mercado interno y abrir nuevas oportunidades de exportación.Los expertos señalan que los cambios minúsculos en densidad, alimentación, agua y temperatura pueden desestabilizar el proceso; lo que funciona a pequeña escala no siempre funciona en un sistema masivo.
A mediados de 2024, los documentos judiciales señalaban que Aspire operaba a aproximadamente la mitad de su capacidad y que necesitaría tensas financiaciones para intentar corregir los fallos y escalar la producción.
En el balance de acreedores, Farm Credit Canada no solo era el principal, sino que parecía dispuesto a recuperar sus créditos, mientras AAFC mantenía una parte de la ayuda, con múltiples millones de dólares en juego.
Lo que sucedió después fue un intento de reinventar la operación, con la venta del inmueble a Halali Group Holdings en octubre de 2025. El precio de venta quedó expuesto solo a través de una orden judicial que mantiene sellados los números. En la ciudad de Londres, Ontario, las autoridades municipales informaron que los impuestos atrasados de un millón de dólares se pagaron, pero no quedó claro si esa cantidad se financiaba con los ingresos de la venta o de otras fuentes.
Pocas veces un proyecto de alto perfil ha generado tanto debate sobre si la inversión pública vale la pena o si el fracaso deja un saldo negativo para las arcas públicas.
Un difícil escalado económico y una lección para la innovación: sin un mercado claro
El caso no es solo técnico o contable. Es una advertencia sobre la forma en que se comunican y se financian las ambiciones en el sector de tecnología alimentaria: grandes promesas, un difícil escalado económico y una lección para la innovación: sin un mercado claro, incluso las ideas más brillantes pueden quedarse en el cajón.
Este episodio invita a revisar no solo las cuentas, sino los criterios con que se evalúan proyectos de alto riesgo y a pensar en cómo equilibrar la inversión pública con mecanismos de responsabilidad y transparencia.
