Un incidente cerca de la Casa Blanca provocó un despliegue de seguridad y el traslado de periodistas; no hubo heridos y el origen de las detonaciones está bajo investigación.
Un momento de tensión se vivió este sábado en Washington, cuando el Servicio Secreto desplegó un amplio operativo de #seguridad tras recibir informaciones sobre posibles disparos en las inmediaciones de la Casa Blanca.
Según las primeras informaciones, varios testigos presentes en el lugar aseguraron haber escuchado detonaciones alrededor de la sede del gobierno de Estados Unidos.
De inmediato se puso en marcha un dispositivo de seguridad: agentes del Servicio Secreto, acompañados por la Policía Metropolitana de Washington y por la Policía de Parques, comenzaron a cerrar zonas, pidieron a periodistas y a personal que se resguardara en áreas interiores y se reforzó la vigilancia en el perímetro norte de la residencia.
La zona central de las diligencias fue el Parque Lafayette, frente a la casa, donde se concentraron las actuaciones para determinar el origen de los disparos y buscar posibles sospechosos o vehículos vinculados al hecho.
Selina Wang, corresponsal de ABC News, relató desde X lo vivido: 'Estaba grabando un video con mi teléfono cuando escuchamos disparos. Sonaba como docenas'. Más tarde añadió que les indicaron ir corriendo a la sala de conferencias de prensa, donde se encuentran ahora.
En los reportes de Estados Unidos se señaló que, pese a la alarma, no se reportaron personas heridas ni amenazas directas contra el presidente Donald Trump, quien se encontraba dentro de la #Casa Blanca en ese momento.
Las actividades dentro del edificio prosiguieron bajo medidas de seguridad estrictas
Las actividades dentro del edificio prosiguieron bajo medidas de seguridad estrictas, mientras la policía y el Servicio Secreto mantenían el control de accesos.
EE.UU. considera colocar personal armado en barcos comerciales para detener a Irán
El ejército de Estados Unidos está considerando colocar personal armado en barcos comerciales que atraviesen el Estrecho de Ormuz, en una acción sin precedentes destinada a detener a Irán de apoderarse y hostigar a los barcos civiles, informaron cinco funcionarios estadounidenses a The Associated Press el jueves.Por ahora, el Servicio Secreto no ha dado detalles sobre posibles detenciones ni sobre el origen exacto de las detonaciones. Confirmó, eso sí, que mantiene un operativo reforzado en toda la zona para garantizar la seguridad del complejo presidencial y la continuidad de las funciones oficiales.
Este tipo de incidentes, por su naturaleza, exigen respuestas rápidas para confirmar si hay peligro real. El caso en la Casa Blanca vuelve a poner sobre la mesa la importancia de una coordinación entre varias agencias de seguridad y de los protocolos de emergencia que se aplican cuando hay presencia de periodistas, visitantes y personal de despacho.
Históricamente, la zona de Lafayette Square y el perímetro que rodea la Casa Blanca ha sido objeto de atención especial. Aunque las circunstancias varían, la vigilancia cerca de la residencia presidencial es una constante desde hace décadas: el Servicio Secreto, la Policía de Parques y la Policía Metropolitana trabajan de forma coordinada para controlar accesos, gestionar las comunicaciones y responder a cualquier indicio de amenaza.
Los incidentes en torno a la Casa Blanca suelen activar estos mismos protocolos —cierres de calles, desvíos de tráfico y movimientos de personal— con el objetivo de mantener la seguridad sin interrumpir demasiado la vida de la capital.
En resumen, no hay confirmación de heridos ni de un agresor detenido, pero el operativo continúa y la zona permanece bajo vigilancia reforzada. La noticia llega en un momento en que la seguridad de la Casa Blanca es una prioridad para las autoridades y también para el público, que sigue cada detalle de un acontecimiento que, pese a no dejar víctimas, recuerda que la estabilidad de la capital depende de una respuesta rápida y coordinada.
