El segundo diagnóstico del desperdicio alimentario en Euskadi detalla avances en hogares, industria y distribución, y anticipa un Plan Estratégico 2026-2030 para seguir mejorando la gestión de residuos y el aprovechamiento de alimentos.
En Euskadi, el nuevo diagnóstico sobre el #desperdicio alimentario arroja luces y sombras, pero deja claro que la trayectoria es la correcta: menos desperdicio en varias etapas de la cadena, más precisión para actuar donde hay mayor margen de mejora y una hoja de ruta sólida que se apoya en años de trabajo conjunto entre administraciones, empresas y ciudadanía.
El informe, elaborado por Elika Fundazioa y encargado por el Departamento de Alimentación, Desarrollo Rural, Agricultura y Pesca, estima que la comunidad genera 247.668 toneladas de desperdicio alimentario al año, lo que se traduce en 111,65 kilos por persona y año. Aunque la cifra crece un 1,1% respecto a 2022, ese incremento acompaña al crecimiento de la población vasca, por lo que el balance neto de eficiencia es positivo en buena parte de la cadena.
Una de las noticias más relevantes es la caída en el desperdicio de los hogares: un descenso del 10,97%, es decir, casi siete kilos menos por persona al año.
Aun así, los hogares siguen concentrando aproximadamente la mitad del desperdicio total, lo que subraya que la prioridad de las políticas públicas debe seguir en el consumo y la gestión final de los alimentos.
Este hallazgo refuerza la idea de que la mayor parte de las oportunidades de reducción se concentran en el consumo diario y en la forma en que se manejan los alimentos en casa y en la restauración.
En la parte de transformación de alimentos, la noticia es especialmente positiva: el sector ha reducido el desperdicio en un 70% respecto a 2022. Hoy genera 2.317 toneladas anuales frente a las 7.720 registradas en la medición anterior. Parte de este éxito se debe a que más del 98% de las mermas industriales ya se valorizan y aprovechan, un indicador clave de eficiencia y #sostenibilidad que demuestra que las industrias están dando valor a las pérdidas para reintegrarlas a la cadena.
La distribución también presenta avances, con una reducción del 17,6% frente a 2022. Ahora representa el 21% del desperdicio total, frente al 26% de hace cuatro años. Es decir, mientras avanza la eficiencia en producción y transporte, la distribución empieza a jugar un papel menos relevante como fuente de residuos, lo que abre la puerta a una gestión más inteligente de excedentes y retornos.
El Hospital Universitario de Fuenlabrada lucha contra el desperdicio alimentario
El Hospital Universitario de Fuenlabrada ha implementado una iniciativa para combatir el desperdicio alimentario desde su servicio de Cafetería. Mediante la incorporación a la aplicación móvil Too Good to Go, la Cafetería ofrece paquetes sorpresa de comida preparada o alimentos frescos a precios reducidos, evitando que se desperdicien. Esta acción se enmarca dentro de las acciones de Responsabilidad Social Corporativa del hospital y ha tenido un impacto positivo en el medio ambiente.El sector #HORECA (hostelería
Por otro lado, el sector HORECA (hostelería, restauración y catering) ha visto cifras ligeramente al alza, fruto, entre otras cosas, de una mejora en la recogida y clasificación de residuos, especialmente de fracciones no comestibles.
Entre las causas identificadas siguen siendo comunes los restos de plato y la sobreproducción, señales claras de dónde deben ir los esfuerzos de sensibilización, formación y buenas prácticas de aprovechamiento.
La directora de Elika Fundazioa, Arantza Madariaga, subraya que los datos permiten distinguir con mayor precisión qué parte del desperdicio puede prevenirse y dónde concentrar esfuerzos.
Señala que el mayor potencial de reducción está en hogares, restauración y distribución, donde hay que reforzar la educación, la concienciación y las iniciativas de aprovechamiento de alimentos.
Este segundo diagnóstico no solo resume lo hecho, sino que también sienta las bases para el nuevo Plan Estrat e9gico 2026-2030. El objetivo es reforzar las acciones de sensibilización y formación, especialmente en los sectores con mayor capacidad de reducción, y fomentar la colaboración entre administraciones, agentes de la cadena alimentaria y entidades sociales para mejorar la gestión de excedentes y avanzar hacia un modelo alimentario más eficiente, sostenible y responsable.
La referencia institucional para ampliar información es la página de ZeroDespilfarro de Elika Fundazioa: https://zerodespilfarro.elika.eus/es/diagnostico-de-despilfarro-en-euskadi. Este trabajo se inscribe en un marco de políticas públicas que, desde hace años, trabajan para prevenir pérdidas y desperdicio alimentario, con el objetivo de convertir la economía de los alimentos en un sistema más circular y menos agresivo con el entorno.
El diagnóstico refuerza la idea de que, en Euskadi, la lucha contra el derroche es una tarea compartida que requiere continuidad, innovación y vigilancia de los resultados para seguir avanzando hacia un modelo más eficiente, sostenible y responsable.
