Nueva ley vasca de Agricultura, Alimentación y Gastronomía: una apuesta urgente para la tierra, las personas y la cocina de Euskadi

La Euskadi presenta una ley ambiciosa que redefine el marco del primer sector: protege la tierra, facilita el relevo generacional, impulsa la producción local y sitúa la gastronomía como eje de la cadena de valor, con una visión sostenible y tecnológica para afrontar crisis y cambios globales.

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En #Euskadi se está preparando una reforma profunda del marco legal del sector agroalimentario. La nueva Ley de Agricultura, Alimentación y Gastronomía pretende sustituir a la norma vigente, que ya tiene más de dieciséis años, para adaptarse a los retos de hoy: sostenibilidad, tecnología, #digitalización y la necesidad de reforzar la producción propia frente a la inestabilidad de las cadenas mundiales de suministro.

Este esfuerzo busca no solo modernizar normas, sino convertir al primer sector en una palanca de desarrollo económico y territorial.

El primer punto clave es reconocer, por primera vez, al sector agroalimentario vasco como estratégico esencial para la economía y la vida rural. Con ese marco, la ley busca blindar la viabilidad de la producción y garantizar su continuidad incluso ante crisis internacionales. En la práctica, esto implica considerar la #alimentación y la producción local como elementos centrales de la resiliencia de Euskadi, algo que añade valor a la tierra y a las personas que viven de ella.

Entre las medidas, la norma pone especial énfasis en la protección de la Superficie Agraria Útil (SAU) y en facilitar el acceso a la tierra para jóvenes agricultores y, de forma destacada, para las mujeres, mediante instrumentos de intermediación, gestión activa de terrenos públicos y comunales, y políticas para frenar el abandono del suelo.

También se contemplan derechos de tanteo y retracto y límites a usos que podrían ser incompatibles con la actividad agraria, con el fin de preservar la función productiva de las fincas a largo plazo.

La ley otorga un reconocimiento explícito a la #agricultura familiar y de base social como modelo prioritario para el desarrollo rural. Paralelamente, se promueve la cotitularidad de explotaciones, servicios de apoyo y cooperativismo agrario, conectando con programas como Gaztenek y otras iniciativas que buscan impulsar el #relevo generacional y la participación de mujeres en la actividad económica agraria.

Este paraguas de políticas busca que el campo sea más equitativo y que las explotaciones puedan afrontar con mayor solvencia las transiciones tecnológicas y sociales.

En materia de sostenibilidad, la norma adopta un enfoque integrador: One Health, agricultura regenerativa y ecológica, y mayor vigilancia fitosanitaria.

Se prevén medidas para la adaptación al cambio climático, economía circular y reducción del desperdicio alimentario. También se prevén avances en la modernización de regadíos, la conservación de la biodiversidad agraria y la gestión eficiente de recursos y residuos, con especial atención a la ganadería extensiva y a prácticas sostenibles.

Una de las novedades más destacadas es la incorporación explícita de la #gastronomía como parte estratégica de la cadena de valor. La cocina vasca se vincula de forma directa con el fortalecimiento de la producción local y con el consumo de productos de Euskadi, potenciando circuitos cortos de comercialización, y reforzando los distintivos de calidad y origen.

La #innovación gastronómica y la formación especializada para profesionales del sector

Además, se impulsa la compra pública de productos locales y de calidad, la restauración colectiva sostenible, la innovación gastronómica y la formación especializada para profesionales del sector.

En el plano económico, la ley busca equilibrar la cadena alimentaria para que el productor gane más poder negociador y una distribución de valor más justa.

Se prevén herramientas de gobernanza y seguimiento de la cadena alimentaria, como el impulso al Observatorio de la Cadena Alimentaria de Euskadi, para vigilar el cumplimiento de objetivos y adaptar políticas con mayor rapidez ante cambios del mercado o de la climatología.

También se contempla un paquete de medidas para impulsar la innovación, la transferencia tecnológica y la digitalización del sector. Se promoverán asesoramientos técnicos, observatorios sectoriales y nuevos instrumentos de coordinación y conocimiento compartido, con la meta de hacer más competitivas a las explotaciones y a los agentes de la cadena desde la producción hasta la gastronomía.

La legislación no se queda solo en la producción: se integra la cadena forestal y de la madera, promoviendo la transformación local y el uso de madera certificada para fortalecer una economía territorial más diversa.

A la vez, se buscan simplificar trámites y disminuir cargas administrativas para facilitar la interacción del sector con las administraciones públicas, mediante registros interoperables y procedimientos más ágiles.

Toda esta visión no es una mera actualización técnica. Se presenta como una herramienta estratégica para que Euskadi mantenga su capacidad productiva, tenga un medio rural vivo y competitivo y asegure la rentabilidad y el relevo generacional del primer sector.

Parte del plan es abrir un nuevo proceso de participación con organizaciones agrarias, cooperativas, industria alimentaria, sector gastronómico y asociaciones vinculadas al sistema alimentario vasco antes de iniciar su tramitación parlamentaria; un paso para garantizar que la Ley responda a las necesidades reales de quienes viven y trabajan en el campo y en la cocina de Euskadi.

Históricamente, la identidad culinaria vasca ha estado ligada a una cadena de valor que va desde la tierra hasta la mesa, con una gran tradición de pequeño y mediano productor, un sector de ganadería con perfiles familiares y una cultura gastronómica que ha puesto a Euskadi en el mapa mundial.

Esta ley pretende aprovechar esa trayectoria para reforzar la economía local, reducir la dependencia externa y asegurar que la innovación, la #sostenibilidad y la calidad conviertan al mundo exterior en un mercado de oportunidad para los productos de Euskadi.

Con un marco de cooperación entre administraciones, sector privado y sociedad civil, el objetivo es que el primer sector no sea solo rentable, sino un referente de desarrollo sostenible y social en la región.