La administración de Trump enfrenta críticas por posibles recortes a programas como la Seguridad Social, Medicare y Medicaid, mientras el futuro económico del país se torna incierto.

La administración del expresidente Donald Trump no se ha mostrado reacia a considerar recortes en programas sociales fundamentales como la Seguridad Social, Medicare y Medicaid, lo que ha generado una gran preocupación entre la población estadounidense.
Recientemente, Trump hizo declaraciones que, aunque no confirmaron recortes específicos, sí dejaron entrever que la discusión sobre el futuro de estos programas está en la mesa.
Durante una entrevista en Fox News, Trump reconoció que su política económica, que incluye la implementación de aranceles agresivos, podría resultar en una recesión.
Afirmó que estamos en un 'período de transición', pero se mostró optimista sobre las eventualidades positivas de sus decisiones económicas. Sin embargo, la incertidumbre económica ha provocado que la confianza del consumidor caiga a su nivel más bajo en 15 meses, según el índice de la Universidad de Michigan.
Los aranceles impuestos han llevado a una caída del 7% en el valor del mercado de valores desde que Trump asumió el cargo, y el precio del oro, tradicionalmente visto como un refugio seguro en tiempos de crisis, ha superado los 2,800 euros por onza, una cifra récord.
En medio de esta incertidumbre, la nueva iniciativa del gobierno, denominada Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE), liderada por el empresario Elon Musk, ha comenzado a implementar medidas para reducir costos, incluyendo despidos en el personal, lo que ha generado aún más nerviosismo.
El impacto de estas decisiones ya se está sintiendo en programas de asistencia, lo que ha llevado a críticas por parte de senadores demócratas como Mark Kelly y Ruben Gallego, quienes han expresado su preocupación sobre los posibles recortes en Medicaid.
Trump se prepara para posibles acusaciones criminales en Washington y Georgia
Se refuerza la seguridad en Washington y Georgia mientras Donald Trump se prepara para enfrentar posibles acusaciones criminales en los próximos días, relacionadas con su intento de impedir que Joe Biden se convirtiera en presidente.El pueblo estadounidense está dividido. Algunos ven la posibilidad de que el gobierno finalmente controle su gasto deficitario, mientras que otros temen que estos recortes desmantelen la seguridad financiera y de salud de millones.
A pesar de las afirmaciones de la administración de que no se recortarán beneficios de la Seguridad Social, el ambiente de desconfianza persiste.
Los datos indican que, entre 2015 y 2022, la Administración de Seguridad Social realizó pagos impropios que ascendieron a 67,6 mil millones de euros, lo que representa un 0,8% del total.
Esto ha llevado a cuestionar la viabilidad de los programas a largo plazo, especialmente con el fondo de la Seguridad Social proyectado a agotarse en 2033 si no se implementan reformas significativas.
Con el actual déficit fiscal del país superando los 6 billones de euros, la presión sobre Trump y su administración es cada vez mayor. Los senadores Kelly y Gallego advierten que cualquier recorte en Medicaid podría generar un aumento en los costos de atención médica para la sociedad en su conjunto, ya que más personas sin acceso a atención médica básica recurrirían a las salas de emergencia, lo que podría resultar en la propagación de enfermedades.
La situación se complica aún más con la predicción de que el fondo de Medicare también enfrentará insolvencia para 2036. Mientras tanto, los estadounidenses continúan enfrentando un futuro incierto sobre la seguridad de sus beneficios sociales, lo que deja a muchos preguntándose si las promesas de la administración de Trump se cumplirán o si las preocupaciones sobre recortes se convertirán en una realidad devastadora.
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