Noticia en español que reexplica la norma 'Slow Down, Move Over', su importancia para proteger a policías, bomberos y personal de servicios, con datos convertidos a euros y contexto histórico. Incluye niveles de cumplimiento y ejemplos de multas.
según el estudio, dos tercios de los conductores afirman haber oído hablar de estas leyes, pero muchos desconocen si su estado la tiene o qué contempla.
En la práctica, al observar escenas reales, se encontró que 64% de los vehículos reduce la velocidad o cambia de carril; 36% no modifica su conducción.
El porcentaje varía según el tipo de vehículo; 58% redujo o cambió al pasar un camión de remolque; 66% para vehículos policiales.
David Yang, presidente de la AAA Foundation for Traffic Safety, señaló que estas leyes deben ser claras y que la aplicación visible y la educación pueden hacer que las carreteras sean más seguras.
Además, se propone que las autoridades y las agencias de seguridad de tránsito adopten directrices semejantes para hacerlas más claras, consistentes y fáciles de seguir.
supuestamente estas normas nacieron en la década de 2000, cuando varios estados empezaron a promulgar leyes para proteger a los trabajadores de carretera, y con el tiempo se extendieron a diferentes escenarios de emergencia; sin embargo, la implementación práctica varía a nivel local.
En 2024, según la Emergency Responder Safety Institute, 46 profesionales de emergencias murieron en la vía intentando ayudar a otros, lo que subraya la gravedad de la falta de respeto a estas normas.
Para ilustrar el peso económico de una infracción, un ejemplo en Tennessee señala que la multa máxima puede llegar a 500 dólares, es decir, alrededor de 460 euros, con posibilidad de hasta 30 días de cárcel.
El debate público sobre estas leyes continúa, y expertos señalan que la clave para reducir accidentes es combinar leyes más claras con enforcement visible y campañas de educación que conecten con los conductores en su día a día.
En un contexto más amplio, estas normas son parte de un conjunto de esfuerzos para convertir las carreteras en entornos más seguros para policías, bomberos, personal de servicios y conductores, incluso cuando hay obras viales o averías.
Si se lograra una adhesión más amplia, la reducción de velocidades y la obligación de cambiar de carril podrían traducirse en menos colisiones y menos tragedias en las cunetas, donde a menudo quedan atrapados los responsables y las víctimas de los accidentes.
