La Junta destaca en el XVI Congreso Nacional de Comunidades de Regantes que el regadío impulsa la economía y la vida rural, con importantes inversiones y planes de modernización.
Las autoridades de #Castilla y León han dejado claro que el #regadío no es un gasto, es un pilar para la #economía rural y la creación de empleo en toda la comunidad.
Este planteamiento quedó claro en el XVI Congreso Nacional de Comunidades de Regantes, celebrado en Ciudad Real, donde participaron el viceconsejero de #Política Agraria Comunitaria y Desarrollo Rural, Jorge Llorente, y el director general del ITACyL, Rafael Sáez.
Ambos destacaron el papel estratégico del regadío para el desarrollo económico y social de la región, así como el compromiso de la Junta con su modernización y transformación.
Llorente subrayó que el regadío es un motor de la competitividad del sector agrario porque permite producir alimentos de mayor valor añadido, genera empleo y ayuda a fijar población en el medio rural.
Afirmó, además, que esta actividad representa el 5,6% del PIB de Castilla y León, lo que deja claro que el regadío no es un lujo, sino una pieza clave de la economía regional.
El viceconsejero también recordó el esfuerzo de transformación y modernización que se ha llevado a cabo, con actuaciones en unas 190.000 hectáreas durante los últimos años. Todo ello ha sido posible gracias a los acuerdos tripartitos entre la Junta, #SEIASA y las comunidades de regantes, un modelo de colaboración que busca resultados concretos y sostenibles para agricultores y comunidades.
En relación con la planificación hidrológica, Llorente señaló la necesidad de mejorar la gestión de los recursos hídricos. Actualmente, la capacidad de regulación de la cuenca del Duero se sitúa en el 31%, por debajo de otras cuencas, lo que, a su juicio, debe corregirse para ampliar la superficie regable y asegurar suministro.
La Junta destina 121 millones a modernizar el regadío en León y dinamizar el campo
La modernización del regadío de Llamas de la Ribera finalizará en el último trimestre de este año tras una inversión que supera los 13 millones de euros. La obra es un ejemplo de eficiencia en el uso de los recursos al contar con dos balsas de agua, una de regulación y otra de riego por gravedad para 878 hectáreas.Subrayó también la conveniencia de impulsar campañas informativas para que la población comprenda que el agua es fundamental para la producción de alimentos y el empleo.
El director del ITACyL
Por su parte, el director del ITACyL, Rafael Sáez, insistió en la relevancia de los regadíos vinculados a aguas subterráneas, especialmente en cultivos de mayor valor añadido y estrechamente ligados a la industria agroalimentaria.
Señaló resultados positivos en zonas como Adaja, La Armuña o El Carracillo, donde las actuaciones han permitido compatibilizar la actividad agraria con la mejora del estado de las masas de agua.
Ambos coincidieron en la necesidad de seguir impulsando políticas del agua que aumenten la eficiencia del regadío, un sector clave para garantizar el futuro del campo de Castilla y León.
A efectos históricos, conviene recordar que el regadío ha sido un motor de desarrollo rural desde la segunda mitad del siglo XX, cuando se acometieron grandes obras para transformar paisajes agrícolas, aumentando la productividad y la estabilidad de la población en zonas tradicionalmente vulnerables.
En los años recientes se ha visto una progresiva modernización, con infraestructuras más eficientes y una gestión más integrada, orientada a reducir costes, mejorar la rentabilidad y proteger los recursos hídricos para las generaciones futuras.
Este marco de actuaciones refuerza la idea de que la inversión en regadíos no solo sostiene cultivos, sino también empleo estable, servicios locales y cohesión territorial en toda la comunidad.
En definitiva, la Junta presenta el regadío como una pieza prioritaria en la estrategia de desarrollo económico y social de Castilla y León, con visión de futuro y compromiso con la eficiencia y la sostenibilidad.
