Mañueco preside la toma de posesión de los vicepresidentes y consejeros para la XII Legislatura y subraya que el nuevo Gobierno será estable, formado por dos fuerzas políticas distintas, y se apoya en un programa de cuatro años para impulsar crecimiento, empleo y servicios públicos de calidad en Castilla y León.
El presidente de la Junta, Alfonso Fernández Mañueco, ha presidido hoy la toma de posesión de los vicepresidentes y consejeros del #Gobierno de la Comunidad para la XII Legislatura.
Este momento marca el inicio de un nuevo ciclo político en #Castilla y León y se presenta con el objetivo claro de impulsar el crecimiento económico, generar empleo y fortalecer la prosperidad social, sin perder de vista la calidad de los #servicios públicos y la modernización de la región para abrir más oportunidades a todas las personas.
El propio #Mañueco dejó claro que el Gobierno será, por encima de todo, un instrumento de estabilidad, progreso y futuro para la gente. Aunque esté formado por personas de dos fuerzas políticas distintas, se trabajará como un equipo compacto, con una visión compartida y la vocación de ayudar a los castellanos y leoneses.
Además, dejó claro que todos los que integran el Ejecutivo son servidores públicos obligados a actuar con rigor, ejemplaridad, sentido común y una clara vocación de mejora.
Les pidió compromiso total, entrega absoluta y una atención constante a las nueve provincias de Castilla y León, porque es ahí donde se viven los problemas reales de la gente.
La acción de gobierno se apoyará en un programa consensuado que se propone como un proyecto de futuro para la comunidad durante los próximos cuatro años
La acción de gobierno se apoyará en un programa consensuado que se propone como un proyecto de futuro para la comunidad durante los próximos cuatro años.
Este acuerdo, subrayó, es un contrato con los ciudadanos; exige diligencia, gestión eficaz y transparencia para cumplir los compromisos. También dejó claro que la labor de los consejeros debe desarrollarse a pie de calle, en contacto directo con el territorio y con las necesidades que se detectan en cada localidad.
El reto es claro: seguir transformando Castilla y León, impulsar el crecimiento económico, crear empleo y reforzar la prosperidad social; afianzar unos servicios públicos de calidad y avanzar hacia una comunidad más moderna y con más oportunidades para todos.
Mañueco cerró deseando éxito a los nuevos miembros y dejó la puerta abierta a una acción pública que, a su juicio, se mide por los resultados que repercuten en la vida cotidiana de los castellanos y leoneses.
Para situarlo en contexto, conviene recordar que Castilla y León es una comunidad autónoma con décadas de autonomía desde el año 1983, y que cada legislatura ha sido una oportunidad para definir su rumbo económico y social.
Con esa historia en la mochila, el nuevo Gobierno llega con la promesa de estabilidad y de una hoja de ruta de cuatro años, con una agenda que debe responder a las prioridades de las nueve provincias: Ávila, Burgos, León, Palencia, Salamanca, Segovia, Soria, Valladolid y Zamora.
